102 aniversario del genocidio armenio (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Solo 30 países del mundo reconocen que los hechos de 1915 suponen un genocidio contra el pueblo armenio
Genocidio armenio

Firma: Cierzo Bardenero

Cada 24 de Abril se conmemora el aniversario del comienzo del  genocidio ordenado por los Jóvenes Turcos sobre las comunidades armenia, griega póntica y asiria que, por aquel entonces, eran unas de las etnias que componían el Califato Otomano.

Siendo la más grande y mejor organizada, no fue la de 1915 la primera masacre masiva de armenios, asirios y griegos sino la última de una larga serie contra estos pueblos a lo largo de los siglos XIX y XX y a esta le sucedieron posteriormente varias masacres contra otra etnia habitante del Califato, los kurdos.

Centenares de pueblos fueron vaciados a base de quemar vivos a sus habitantes, otras víctimas fueron obligadas a trabajos forzados hasta la muerte y el resto fueron deportados al desierto sirio en macabras marchas de la muerte de decenas de miles de personas que, desnutridas, eran robadas, violadas y asesinadas camino a Raqqa o Deir ez Zor, lugares donde a los supervivientes les aguardaban ejecuciones masivas y fosas comunes.

Más de dos millones de personas murieron en los actuales Cáucaso, Turquía y Siria entre los años 1915 y 1922 a manos de militares turcos, grupos paramilitares de diferentes etnias que recibían ordenes de esos militares o simplemente bandidos que se aprovechaban de la situación de extrema debilidad de los deportados.

No todo fue sumisión a un destino fatal por parte de estos pueblos ya que hubo focos de resistencia armenia y asiria en los territorios que ahora son el sur de Turquía. Aunque el mayor quebradero de cabeza para los Jóvenes Turcos fueron los griegos pónticos, que prestaron combate en toda regla durante años, lo supuso un alto número de muertos y deportaciones masivas de civiles por ambas partes.

Ha pasado más de un siglo y solo el Partido de los Trabajadores del Kurdistán y sus partidos sucesores han reconocido la participación kurda en la masacre, han pedido perdón y realizan actos para reparar el daño causado, mientras kurdos de otras ideologías y otros grupos étnicos minoritarios participantes  niegan que las matanzas fuesen un plan organizado de genocidio.

Por lo que respecta tanto a Turquía como a Azerbaiyán, estos no solo mantienen posturas negacionistas del genocidio de 1915 sino que incluso maniobran a nivel internacional presionando a legislativos de diferentes regiones y países para que no voten el reconocimiento de las matanzas como un plan organizado tendente al exterminio de un grupo étnico.

Fruto de las presiones, solo 30 países del mundo reconocen que los hechos de 1915 suponen un genocidio contra el pueblo armenio, bastantes menos países reconocen el Seyfo contra el pueblo asirio, mientras que la matanza de griegos pónticos directamente no es reconocida a nivel internacional ya que estos prestaron la suficiente resistencia a los turcos y sus aliados.

Diferente suerte han corrido estos tres pueblos en este siglo; los griegos pónticos y otros pueblos griegos de Anatolia se integraron en Grecia fruto de los intercambios poblacionales entre estos y Turquía en los años 20, marchando los últimos miles de griegos de Turquía tras el Pogromo de Estambul, orquestado por el ejército turco y apoyado tácitamente por el gobierno en 1955.

Peor suerte corrieron los asirios, ya que tras sobrevivir al genocidio perpetrado por los turcos volvieron a sufrir otra matanza a manos de árabes en los territorios de Iraq una década más tarde, viéndose este grupo étnico reducido a islotes de población en una franja de territorio que va desde el este de Siria a la Plana de Nínive en Iraq y una cuantiosa cantidad de residentes en países de occidente, en especial en Suecia.

 Si el trato a griegos y asirios ha sido duro y prácticamente han sido erradicados de Turquía, con los armenios es con quien tanto turcos como azerís han demostrado más inquina. La existencia de la Unión Soviética supuso un respiro para los armenios ya que su pertenencia a esta le protegía de la agresión turca, aunque no evitó la expulsión de muchos de ellos por parte de los azeríes de la República Autónoma de Najichevan.

Con una Unión Soviética moribunda, los azeríes volvieron a la carga y los pogromos se reactivaron a lo largo Azerbaiyán en repuesta a la intención de los habitantes de Karabaj (que era un territorio azerí de mayoría armenia) de reintegrar la región en la Republica Socialista Soviética de Armenia. El conflicto de Nagorno Karabaj y los pogromos acabaron desembocando en una guerra entre ambos que duró de 1988 a 1994.

El apoyo logrado por los azeríes entre yihadistas, ultranacionalistas turcos y la compra de mercenarios con el dinero del petróleo hacia presuponer un nuevo y definitivo genocidio, pero la tenaz resistencia de los armenios apoyados por sus exiliados, en especial de los radicados en Estados Unidos decantaron la victoria de esta guerra a su favor, el mantenimiento de Nagorno del lado armenio y la toma de territorio azerí para comunicar Armenia con Nagorno Karabaj.

Desde entonces, la Republica Armenia sufre el bloqueo comercial turco y repetidas agresiones militares azeríes sobre Karabaj, esto unido a la negación del genocidio de 1915 hace las relaciones diplomáticas entre Armenia, Turquía y Azerbaiyán prácticamente imposibles y sin visos de mejorar en un futuro próximo.

Por lo que respecta a los armenios que residen en Turquía, parte de ellos desconocen que lo son ya que hubo familias turcas que robaron o adoptaron bebes armenios, otras familias armenias simularon durante décadas ser turcas para evitar la persecución y otras simplemente abjuraron de su religión para salvar su vida.

Pese a que en los primeros años del gobierno del AKP los islamistas movieron pieza para resolver los conflictos históricos con griegos, armenios y kurdos, con el tiempo volvieron a la política intransigente que había caracterizado durante décadas a los gobierno laicos tutelados por el ejército turco. Cerrazón que se ha agravado con la deriva ideológica de Erdogan hacia una mezcolanza entre el neo-otomanismo y un turanismo que pretenden aunar a los pueblos de raza turquica bajo el influjo de Ankara.

Tanto asirios como armenios se enfrentan de cara a futuro a una posición negacionista tanto de Turquía como de Azerbaiyán que no tiene visos de cambiar por la pasividad de la mayoría de países que no quieren roces con un país aliado de Estados Unidos y miembro de la OTAN. Esta postura internacional solo podría variar si Estados Unidos condena el genocidio tal y como han hecho 45 de 50  de sus estados miembros, condena de la que han rehuido los presidentes anteriores para no indisponerse con un aliado ubicado estratégicamente entre Europa y Oriente Medio.

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