13M, el día en que mataron a un panadero

Se cumplen 13 años del asesinato del comerciante de San Juan Ángel Berrueta
Imagen de Ángel Berrueta (dcha.), su panadería tras el asesinato y uno de los homenajes recibidos | Gráfico: Navarra Orain
Imagen de Ángel Berrueta (dcha.), su panadería tras el asesinato y uno de los homenajes recibidos | Gráfico: Navarra Orain

El 13 de marzo de 2004, hacía dos días que una cadena de atentados en Madrid había causado la muerte de más de 180 personas. Las cifras eran aún muy provisionales. Se temía por la vida de muchos de los heridos, e incluso había dudas sobre de cuántos cadáveres eran los restos humanos encontrados en los escenarios de las explosiones.

Todos los rincones de la península estaban conmocionados. Y también en tensión. Nos invadía la amarguísima sensación que nos recorrió el cuerpo al saber que los móviles de las víctimas sonaban junto a los cuerpos, en la improvisada morgue de IFEMA, sin nadie que respondiera a las llamadas. Pero también nos invadía la duda sobre quién había sido, la indignación por empezar a creer que nos podían estar mintiendo, la tensión de no saber qué podía ser lo siguiente que ocurriera.

berrueta1Cuando el Gobierno insistía en la autoría de ETA
Y lo que ocurrió pasó en el barrio pamplonés de San Juan. Un comerciante, Ángel Berrueta, de sesenta años de edad, abrió aquel sábado de marzo su tienda, como siempre. Lo hizo en medio de aquella conmoción, de aquella tensión y de aquella indignación. Y todo eso fue un caldo de cultivo mortal para él.

De nada le sirvió haber puesto un crespón negro en su tienda tras los atentados. De nada le sirvió haber cerrado, incluso, en señal de duelo. Aquel día 13, a las 13 horas, el portavoz del Gobierno español, Eduardo Zaplana, había dicho que la línea principal de las investigaciones conducía a ETA. María del Pilar Rubio Martínez, vecina de los Berrueta, hija de militar y esposa de un policía nacional, bajó a la tienda de Ángel. Quería colocar carteles con lemas contra ETA. Ángel se negó. Allí empezó todo.

O tal vez no. Porque Ángel y la familia de Valeriano de la Peña, el agente de Policía, tenían mala relación de modo previo. Para Valeriano, su mujer y su hijo, Ángel era “un etarra” por su pertenencia a Gurasoak. Dos de los cuatro hijos de Berrueta habían sido detenidos, y posteriormente declarados inocentes, por episodios de kale borroka. Aquello, a ojos de sus vecinos, había señalado a Ángel.

Agonizó durante 40 minutos
Dicen que, tras la discusión, María del Pilar salió de la tienda diciendo “Voy a matar a este hijo de puta”. Minutos después, Valeriano de la Peña fue el que bajó a la panadería. Le acompañaba su hijo Miguel, de 19 años. Valeriano llevaba un revólver. Miguel, un cuchillo. Cuatro disparos y una cuchillada en el hígado mataron a Ángel Berrueta. Eran casi las dos de la tarde cuando el propio agente llamó a la Jefatura Superior de Policía para confesar el crímen. Ángel, en cambio, agonizó casi tres cuartos de hora más. Su muerte está registrada a las 14:38 en el Hospital de Navarra, a donde fue trasladado.

Imagen del juicio celebrado en 2005 contra Valeriano, Miguel y María Pilar | Foto: alasbarricadas.org

Imagen del juicio celebrado en 2005 contra Valeriano, Miguel y María Pilar | Foto: alasbarricadas.org

berrueta2En el juicio, celebrado en junio de 2005, Valeriano de la Peña fue condenado a 20 años de cárcel, mientras que su hijo recibió una pena de 15 años. Miguel fue puesto en libertad condicional pasados 10 años del crimen, en 2014. María del Pilar, a quien los abogados de la acusación señalaban como inductora del asesinato, fue finalmente absuelta por el Tribunal Supremo.

Las instituciones no le reconocieron
El exfiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, Javier Muñoz, afirmaba que lo ocurrido se enmarcaba dentro de “una riña de vecinos”. Pero los jueces entendieron que, detrás, había “motivaciones ideológicas” y connotaciones políticas. Un extremo que, pese a quedar reconocido en la sentencia, no fue aceptado por las instituciones del momento, en manos de UPN. Nunca se reconoció a Berrueta, en realidad, como una víctima de un crimen político. Jamás nadie tuvo un recuerdo oficial para él. De hecho, por una sentencia del Tribunal Supremo, no pudo estar en ninguna lista cuando el actual Gobierno de Navarra hizo un reconocimiento a “las otras víctimas”, hace unas semanas. Pero está claro que su nombre y su recuerdo sobrevolaba aquel acto.

La familia de Ángel Berrueta tuvo que aguantar después llamadas amenazantes. Solo 24 horas después del entierro de Ángel, por el teléfono del domicilio familiar, su hija Aitziber escuchó un “Ahora os vamos a matar a vosotros”. Pedradas en los cristales, más llamadas telefónicas e incluso la Policía Municipal de Pamplona retirando una placa conmemorativa que un grupo de vecinos sufragó e instaló. Han sido 13 años muy largos después de aquel 13M.

Concentración el mismo 13M ante la panadería de Ángel Berrueta | Foto: YouTube

Concentración el mismo 13M ante la panadería de Ángel Berrueta | Foto: YouTube

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