Alfonso Zapico: “En la revolución del 34 los mineros asturianos tenían dinamita, pero sobre todo tenían miedo por el futuro incierto”

El autor asturiano recupera en su ambiciosa serie 'La balada del norte' la historia de los mineros que protagonizaron la revuelta de 1934.
Alfonso Zapico, en un momento de la presentación del pasado sábado en Bilbao. Foto: Jon Spinaro.
Alfonso Zapico, en un momento de la presentación del pasado sábado en Bilbao. Foto: Jon Spinaro.

Por Jon Spinaro

En octubre de 1934 España vivió una revolución que hoy pocos recuerdan porque duró poco tiempo y porque sus resultados no fueron los buscados y deseados por parte de los que se alzaron por razones políticas o sociales. Si hay un lugar significativo y en el que la llama fue mas viva ese es Asturias, donde la nació realmente la revuelta, se mantuvo durante 15 días y fue reprimida duramente Su éxito se debió principalmente a que debido fundamentalmente a que allí la anarquista CNT se integró de forma efectiva en la Alianza Obrera propuesta por los socialistas de la UGT y el PSOE, a diferencia de lo sucedido en el resto de España..

Hoy en día casi nadie recuerda ya lo que sucedió en aquellas fechas pero un autor asturiano, de los Valles Mineros, Alfonso Zapico, lleva ya un tiempo con un proyecto de novela gráfica seriada que va ya por su segunda entrega, de las tres que compondrá finalmente la obra, y en la que recupera la historia de esa revolución y de las gentes que la protagonizaron y que lleva por título La balada del norte (Astiberri Ediciones): “Las cuencas mineras son un territorio escaso de autoestima y esta obra recupera su historia y su lucha por los derechos sociales y les devuelve el amos propio a esa gente que no ha tenido muchos libros que cuenten la historia de su lucha”, señalaba Zapico el pasado sábado en la presentación de la segunda entrega que realizó en Bilbao y con la que puso fin a su gira de presentación.

Este segundo tomo confirma todo el trabajo magnífico que su autor desarrolló en la primera de las entregas, en el que se centró en darnos a conocer a los personajes, que quizás en este segundo irán perdiendo su perfil idealista por un lado y el burgués y deshumanizado por otro. Son dos sectores que llegarán a convivir durante muchas páginas porque “ahora el lector tiene todas las perspectivas a su alcance. Había muchos mineros que morían sin haber visto nunca el mar, si haber salido ni siquiera de su valle, mientras que la gente de la ciudad desconocía totalmente lo que pasaba en los Valles. En este segundo libro los mineros convivirán con una familia burguesa haciendo que choquen esos dos mundos. Son antagónicos, pero conversan y es en estas páginas donde se entiende más lo que fue la revuelta que en las escenas que sólo recogen el conflicto bélico”, comenta su autor.

Zapico señala que todavía “hay gente que con este libro me pide cuentas, y eso es muy complicado, pero yo no he querido dar una clase de historia. Por ejemplo, utilizo una doble página en la que aparece un locutor de radio informando de cómo estaba la revuelta en el resto de España, donde no cuajó, al contrario de como lo hizo en Asturias. He dejado que esa parte más real e histórica la cuente él. Creo que en Asturias triunfó porque los mineros tenían la dinamita de las minas, eso les permitió poder llegar hasta Oviedo y asaltar la ciudad pero, además de la dinamita, tenían miedo sobre un futuro que se veía muy incierto. Había una negrura sobre el panorama que se les venía encima que se impuso su miseria humana sobre lo que estaba sucediendo en ese momento con la política de España”. Esa miseria que llevó al levantamiento es la que Zapico describe perfectamente en la primera de las entregas de la serie.

La historia se estructura en torno a una serie de personajes que pueden ser muy prototípicos, como un patrón, marqués, al más puro estilo explotador, con un hijo literato con veleidades socialistas, un minero sindicalista y su hija, que trabaja de empelada del hogar para el patrón y se enamora del propio hijo. Todo ello podría sonar a “auténtico folletín del siglo XIX, y así lo he construido deliberadamente, con personajes que cumplen con los arquetipos, y lo he hecho para ayudar al lector. Pero luego el lector descubre que no es así, y que hay mucha escala de grises, porque son más complejos de lo que puede parecer al principio. Lo que he intentado es que del primer libro a éste los personajes cambien, si son tan humanos es porque son muy contradictorios. El marqués, por ejemplo, es un personaje complejo del que no se puede decir que sea el malo de la historia sino que está en el lado malo de la historia”, señala el autor.

Con todos estos mimbres y estos perfiles tan claros, Alfonso Zapico recupera para la memoria la historia en forma de novela gráfica de lo que sucedió en una revuelta que se convirtió en un mito para la izquierda obrera europea y española de la época.  Y es que, como le comentó al autor un testigo directo de aquellos acontecimientos, aquella revolución surgió porque “vivíamos como animales, sólo necesitábamos una escusa para sublevarnos”, y esa sublevación, en palabras del autor “te lleva a lo más primario, lejos de los debates ideológicos, los mineros eran gente que no tenían mucho que perder, y lo poco que tenían lo perdieron”

La crónica de esa derrota llegará en el  tercer tomo, la serie originalmente iba a constar de dos, pero al de Blimea le quedaban muchas cosas en el tintero. Habrá que esperar dos años para conocer las consecuencias que la revuelta tuvo para los que se alzaron por unas condiciones de vida mejores y durante 15 días soñaron con unas condiciones de vida mejor. Nos queda la historia de esa derrota y la incógnita de saber qué deparará el futuro a los perdedores, aunque podemos imaginarlo.

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