ANÁLISIS | ¿Cómo ha conseguido el Club Atlético Osasuna saldar su deuda con Hacienda en 2 años, 6 meses y 5 días?

Un repaso por la historia reciente del club en el que confluyen capacidad fiscal de Navarra, pragmatismo, buena gestión y una dosis de fortuna
OSASUNA | Sabalza celebrando ascenso Girona

El Club Atlético Osasuna ha anunciado la cancelación de la deuda que tenía aún pendiente con la Hacienda Foral de Navarra una vez que ha completado el pago del 9,7 millones de euros que aún tenía pendientes tras la dación de El Sadar, las instalaciones de Tajonar y otras propiedades inmobiliarias del club en Pamplona.

La cancelación de la deuda supone, además, el fin de la misión encomendada a José Julián Imaz, técnico de Hacienda, que ha formado parte de la Comisión Económica de Control que supervisa las cuentas de Osasuna desde su constitución el 1 de noviembre de 2015.

El papel de la Gestora

La Junta directiva de Luis Sabalza ha sido la responsable de pilotar un proceso, largo, iniciado por la Junta Gestora que se hizo cargo del club tras el descenso a Segunda división en 2014.

Sin embargo, en el origen de una gestión que ha logrado la salvación de un club que hoy puede planificar la celebración de su primer centenario se encuentra el equipo encabezado por Javier Zabaleta e integrado por Luis Ibero, Angel Larrea, Pedro Zudaire, Jesús Dronda, y Marino Zulet asumió la responsabilidad no solo de poner en orden la monstruosa deuda con la Hacienda Foral acumulada entre los años 2002 y 2012, correspondientes al mandato de Pachi Izco.

Junta Gestora recientemente desimputada de los cargos que pesaban sobre ella tras la denuncia de la Liga de Fútbol Profesional contra el club como consecuencia del testimonio del que fuera gerente del club, Angel Luis Vizcay, que destapó una década larga de prácticas de dudosa ética, presunto falseamiento de cuentas, compadreo con el Gobierno de Navarra (ver video en el enlace) y una gestión que hoy está siendo investigada por al menos dos jueces.

La ley Osasuna

¿Cómo ha conseguido el Club Atlético Osasuna, que pasaba por ser uno de los grandes deudores de la Hacienda navarra, salir del atolladero en 2 años, 6 meses, y 5 días? La respuesta empieza por una ley: la ‘Ley Osasuna‘.

El ‘agujero’ que Osasuna provocó en las arcas forales fue finalmente tasado en 52,8 millones de euros y que ha sido cubierto, en su parte más importante, gracias a la generosidad de la sociedad navarra que, a través de los grupos representados en el Parlamento de Navarra y aprovechando la capacidad fiscal de la Comunidad foral, alumbraron en noviembre de 2014 una Ley de Reestructuración de la Deuda de Osasuna publicada en el Boletín Oficial de Navarra el 2 de diciembre.

El club pudo entonces saldar el 81 por ciento del ‘cañón’ mediante la entrega de todo su patrimonio inmobiliario, tasado en 43.045.934,18 euros y, para pagar lo que le quedaba pendiente -valorado en una auditoria externa-, cedía parte de sus ingresos futuros en concepto de derechos de televisión y traspaso de jugadores mediante una moratoria de tres años sin intereses (con intereses en caso de ascenso a Primera) y un aplazamiento no superior a 30 años.

Lo que cedía Osasuna, que es con lo que ha ido pagando desde entonces, es el 25 por ciento de los derechos audiovisuales, el 25 por ciento del traspaso de jugadores y el 100 por ciento de los contratos de patrocinio que el club ha podido firmar en estos dos años largos con el propio Gobierno de Navarra.

Además, la ley daba un respiro al club otorgándole un aval de hasta 4 millones a 15 años, con el fin de garantizar las operaciones de crédito o préstamo para financiarse a corto plazo para financiar su actividad. Y no solo eso: la incluía una moratoria de 3 años en el pago.

Televisión de Primera división

La respuesta a la pregunta de cómo ha podido pagar Osasuna una deuda que hace menos de tres años parecía abocar al club a la desaparición no es solo una Ley aprobada en el Parlamento de Navarra. La respuesta sigue con: ascenso a Primera división.

Después ocurrió algo que no entraba en los planes de casi nadie: un ascenso a Primera división. Hace ahora dos años y un día, en Sabadell, el club eludía un descenso a Segunda B que podría haber supuesto su desaparición. Y no hace todavía ni un año -los rojos ganaron el cuarto partido de la fase de ascenso al Girona por 0-1 el 18 de junio- Osasuna se embolsaba un premio de 42 millones de euros.

El 25 por ciento de ese contrato de televisión equivale a 10,5 millones de euros. Por cierto, ese contrato de televisión está sujeto a IVA, que también ha sido ingresado en las arcas forales.

El pago de la cláusula de rescisión abonada por un jugador, Sergio León, traspasado al Betis por 3,5 millones de euros, ha permitido la cancelación definitiva. Ha sido la Liga de Fútbol Profesional (LFP) la encargada de gestionar los pagos intervenidos por la Hacienda Foral.

Se cierra así una de las páginas más negras de la historia del club que, no obstante, tiene aún pendiente con la Hacienda Foral el pago de 5,7 millones de euros correspondientes a retenciones de IRPF e IVA, asunto que está judicializado en el juzgado de Instrucción número 3 de la la Audiencia Provincial por presunto delito fiscal cometido durante el periodo 2011-2013.

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