Antonio Casas, geólogo: “O Yesa se vacía hasta una cota aceptable, o hay que evacuar Sangüesa”

Antonio Casas, geólogo de la Universidad de Zaragoza, fue ayer muy tajante en el Parlamento de Navarra. En su opinión, solo hay dos posibilidades de futuro sobre Yesa: o “evacuar...
Panorámica de Yesa | Foto: sanguesa.es.
Panorámica de Yesa | Foto: sanguesa.es.

Antonio Casas, geólogo de la Universidad de Zaragoza, fue ayer muy tajante en el Parlamento de Navarra. En su opinión, solo hay dos posibilidades de futuro sobre Yesa: o “evacuar Sangüesa, coger a toda la población que vive en la zona inundable y sacarla de ahí”; o “vaciar el embalse hasta una cota que pueda resultar aceptable, lo que dejaría la capacidad en torno a 70 hectómetros cúbicos”.

La evacuación de Sangüesa es lo que “garantizaría la seguridad” de la ciudad “en caso de una catástrofe, algo que no es una posibilidad remota y que no está tan lejos, ya que la ladera se está moviendo”, aseguró Casas. En caso de que se produjera la rotura de la presa, Antonio Casas mantiene los cálculos que ya presentó en 2014: los habitantes de la zona inundable en Sangüesa tendrían un máximo de 30 minutos para ser evacuados. “Los últimos estudios de evacuaciones dicen que es imposible evacuar en ese tiempo (de 25 minutos). Se está condenando a parte de la población a una muerte por ahogamiento”, asegura. El geólogo rechazo ser “alarmista”, y afirmó que “la situación de riesgo puede ocurrir ahora o dentro de 70 años”.

El proyecto de recrecimiento de Yesa “no es viable”
Esas declaraciones de Antonio Casas fueron parte de su comparecencia en la Comisión de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Parlamento de Navarra, dentro de una sesión de trabajo sobre el recrecimiento de Yesa planteada por las formaciones del cuatripartito. Sobre dicho proyecto, Casas ha afirmado que “han fallado estrepitosamente todos los informes encargados por la CHE” (Confederación Hidrográfica del Ebro) y concluye que “han fallado las previsiones y el proyecto del recrecimiento de Yesa no es viable”.

A la sesión de trabajo en el Parlamento foral acudió también una representación de la Asociación Yesa no, cuyo representante, el vecino de Sangüesa Iker Aramendía, criticó el trato que en su opinión recibe. Según sus palabras, las instituciones como la CHE “tratan a la población como si fuéramos tontos. Tenemos derecho a estar informados y a protestar o no por una situación que consideramos injusta”, señaló.

El geólogo Antonio Casas | Foto: Yesa No.

El geólogo Antonio Casas | Foto: Yesa No.

La ladera “no para” de moverse
Ya en el mes de enero, Antonio Casas aseguró, en Zaragoza, que la ladera derecha “no se para”. En una rueda de prensa en Zaragoza, organizada por la Asociación Río Aragón, Casas señaló que los datos reales de movimiento muestran que la ladera está en un “equilibrio inestable”. El movimiento no ha parado desde 2013 y es algo mayor que lo que indican informes anteriores, y además se ha extendido al conjunto de la ladera. En aquella rueda de prensa, Raúl Ramón, de la Asociación Río Aragón, cuantificó dicho movimiento en doce milímetros anuales y hasta 47 puntos.

Antonio Casas no es el único experto que ha señalado el peligro existente. Antonio Aretxabala, de la Universidad de Navarra, escribía en 2003, en un informe encargado por el propio Ayuntamiento de Sangüesa: “El futuro de Yesa en el medio plazo, como hemos visto, mantiene aún una serie de retos y problemas de estabilidad que van a ser cada vez más difíciles de afrontar“. Un medio plazo que tenía fecha: la caducidad del hormigón. En ese informe, se leía literalmente que “el hormigón armado que garantizará la futura promesa de estabilidad de Yesa adolece de un problema de obsolescencia gravísimo sin contar con los terremotos, lo que limita la vida útil de las infraestructuras hechas con él a un siglo como mucho; 50 años en la mayoría de los casos”.

Una desgracia similar a la que Antonio Casas describía en sede parlamentaria, y que es tomada como referencia por muchos de los movimientos que se oponen a embalses y pantanos como Yesa, Itoitz o Biscarrués (Huesca), ya ocurrió en Italia en 1963. El denominado “efecto ola” fue el causante de la muerte de 2.600 personas cuando una ladera se desplomó sobre el embalse de Vaiont, levantó una pared de agua de más de 70 metros de altura y borró del mapa hasta cuatro localidades: Longarone, Pirago, Villanova y Rivalta.

Secciones
#OrainPortada#OrainSociedad

Relacionado con