Aretxabala replica a la Universidad de Navarra (II): reitera que amenazaron con despedirle tras hablar en el Parlamento

El geólogo Antonio Aretxabala, involucrado en una polémica sobre los motivos de su despido tras unas declaraciones de la consejera de Interior, María José Beaumont, ha querido responder en...
Antonio Aretxabala, durante la entrevista concedida a este medio tras su despido | Foto: Navarra Orain
Antonio Aretxabala, durante la entrevista concedida a este medio tras su despido | Foto: Navarra Orain

aretaxabaladestacado2El geólogo Antonio Aretxabala, involucrado en una polémica sobre los motivos de su despido tras unas declaraciones de la consejera de Interior, María José Beaumont, ha querido responder en su blog personal a la versión dada en los últimos días por la institución que rompió sus vínculos laborales con él: la Universidad de Navarra. Una institución que salía a responder, la semana pasada, a lo señalado por la consejera y por el propio Aretxabala en una entrevista con Navarra Orain. La réplica desde el campus llegó en una carta pública firmada por Miguel Ángel Alonso del Val, director de la Escuela de Arquitectura de la UN.

El motivo de que Aretxabala dé la réplica en su blog personal es el de huir del debate en los medios de comunicación, a diferencia de lo hecho por el director de la Escuela de Arquitectura del centro educativo. En un post publicado el pasado viernes, Aretxabala narra cómo sucedieron los hechos relativos a su despido, y deja claro que la propia Universidad de Navarra reconoció que no existían motivos económicos ni organizativos que justificasen la rescisión de su contrato. En ese sentido, recuerda que la Universidad reconoció la improcedencia de su despido ante el Tribunal Laboral de Navarra.

Las amenazas habrían comenzado tras su primera comparecencia parlamentaria
Pero, más allá de las cuestiones laborales ya recogidas, el relato que hace Aretxabala da una idea de las dificultades que este profesional ha podido pasar por sus trabajos sobre Yesa, motivo último de su despido, según él mismo ha denunciado. Unas dificultades entre las que narra reiteradas amenazas, por parte de la Universidad, de rescidir la relación laboral que les unía.

Yendo atrás en el tiempo, Aretxabala cuenta cómo, tras comparecer en una comisión parlamentaria sobre Yesa, fue recibido con “frialdad” e incluso relata “amenazas” en su entonces centro de trabajo. Ese momento, en concreto, lo cuenta así:

“En febrero de 2016 me llega una notificación del Parlamento de Navarra para explicar las conclusiones científicas en el propio Parlamento y así lo hice en comisión parlamentaria. Un sector político se muestra molesto y disconforme con las conclusiones del informe y me tachan de “alarmista”. Al día siguiente, ya en mi puesto de trabajo, la fría acogida es acompañada por varias advertencias y amenazas de “ponerme de patitas en la calle”: han comunicado a la dirección la antipatía que despertó el científico entre algún parlamentario, me aseguran. Durante el verano de 2016 se crea una comisión interdepartamental en el Gobierno de Navarra que solicita mi asesoramiento técnico, se lo concedo a pesar de nuevas advertencias de “cavar mi propia tumba”.

Se incide “en demasiadas ocasiones” en que no es “nada personal”
Antonio Aretxabala se refiere también a la reunión que mantuvo con dicha máxima autoridad de la Escuela de Arquitectura, cuando se le comunicó el despido, negando que fuera “una conversación”. La relata del siguiente modo:

“Fue un monólogo en el que se detallan las causas económicas y organizativas; se incide en tono muy paternal y en demasiadas ocasiones que no se trata de nada personal. La única comunicación que pude articular fue firmar en la carta de despido dos palabras: “NO CONFORME” de un tamaño descomunal y con cierto tembleque y responder otras dos palabras con voz bastante titubeante: “pues sí”, que brotaron de mi garganta tras una pregunta del Director: ¿te has quedado estupefacto, no?”

Aretxabala deja lugar también a la reflexión sobre la divulgación científica y las presiones que las grandes corporaciones ejercen sobre los medios de comunicación. Pide que, “como ejercicio de apoyo y solidaridad, deberíamos dirigir nuestras miradas hacia nuestros paisanos de Sangüesa y otros pueblos aguas abajo que ya han sido condenados a vivir bajo la amenaza de una bomba de relojería”.

“Garantizar los beneficios de algunas corporaciones empresariales con nuestros menguantes recursos, si conviene se llama progreso”, asegura Aretxabala, que afirma que “quien profundiza de verdad en los objetivos del recrecimiento, sabe que pueden buscarse por otros medios mucho más seguros, económicos y eficientes”. Y, sobre su papel en toda esta historia, realiza el siguiente comentario:

“Todo aquel que admite abiertamente y sin paliativos, una realidad tan tozuda y lo expresa francamente, es frecuentemente reprochado o etiquetado de ejercer consideraciones ideológicas por razones que nunca alcanzamos a comprender, […] quien aporte otra opinión desviada de esa oficial, es inmediatamente descalificado desde algunos medios de comunicación o sometido a presiones de carácter no científico ni técnico, sino como es el caso, ideológico. A veces incluso sometidos a una crítica violenta. No se permite un debate lógico al respecto. […] Lo que verdaderamente me hizo daño como trabajador fue el haber avisado del peligro que corrían los vecinos contra la opinión de un sector del Parlamento de Navarra y de la propia Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE)”.

La entrada en el blog de Antonio Aretxabala es mucho más extensa que este extracto y el anteriormente publicado, y añade muchas más consideraciones que quedan fuera de aquí por motivos de espacio.

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