Así quedo el coche del atropello múltiple de Tudela, pero su conductor “no recuerda nada”

Destrozado. No hay otra palabra para describir cómo quedó el Citröen C4 negro que, conducido por el vecino de Milagro de 28 años, Abel L.P. C., sembró el pánico...
Vista parcial del estado en el que quedó el Citröen C4 | Foto: Policía Foral
Vista parcial del estado en el que quedó el Citröen C4 | Foto: Policía Foral

Destrozado. No hay otra palabra para describir cómo quedó el Citröen C4 negro que, conducido por el vecino de Milagro de 28 años, Abel L.P. C., sembró el pánico el domingo en el Camino de las Norias de Tudela, cuando atropelló a 3 jóvenes, matando a uno de ellos.

Pese al estado del vehículo, cabe recordar que el joven aseguró no haberse apercibido de haber atropellado a nadie, según una declaración que incurre en lo que aparentan ser contradicciones. Y es que, al tiempo que dice no haberse dado cuenta, también relata que le contó a su madre lo sucedido. Hay que recordar que Abel L.P. C. dio positivo en cocaína en la prueba de drogas que le practicó la Policía Foral, por consumo de cocaína, y que reconoció haber fumado también cannabis.

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Sin parabrisas y con graves desperfectos
La propia Policía Foral ha hecho públicas hoy dos imágenes del coche de Abel que muestran los daños sufridos en el atropello que costó la vida al zaragozano Carlos Pellejero, de 20 años. Se aprecia el parabrisas completamente destrozado, y abolladuras en el capó de las que tuvo que limpiar manchas de sangre, según el auto redactado por la juez de guardia que decretó su ingreso en prisión sin fianza.

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Las fotografías sobrecogen casi tanto como lo hacía el auto. El detalle de los hechos daba escalofríos al relatarse en el mismo cómo los ocupantes del coche le dijeron que iba demasiado rápido, antes del impacto mortal; y que también relataba que, para quitarse de encima del capó uno de los cuerpos atropellados, Abel “pegó un volantazo”.

Con el coche destrozado, Abel L.P. C. no paró a auxiliar a las víctimas, aunque sí detuvo el coche para que quienes le acompañaban pudieran bajarse. Según el auto, a esas dos personas les pidió que no dijeran nada de lo ocurrido, y siguió su marcha.

Recuerdos difusos y contradictorios
En el auto también se dice que el propio investigado paró en un campo cercano y quitó cristales del parabrisas. En el estado en el que se le puede suponer, tras el consumo de drogas que ha reconocido, condujo desde Tudela a Milagro prácticamente sin cristal frontal.

2017-04-19-PHOTO-00015433El escrito judicial recoge lo que parecen ser numerosas contradicciones en el testimonio de Abel L.P. C., fruto quizá de la alteración de la percepción de la realidad que puede provocar un cóctel de drogas como el que se ha descrito. Y es que, mientras sus acompañantes aseguran que les pidió que no contasen nada, él declaró que “no se apercibió de haber atropellado a personas, pero se sintió asustado y se fue del lugar”.

Una vez llegó a su d0micilio en Milagro, siempre según dicho auto, Abel L.P. C. aparcó el coche en el garaje de la casa, le contó a su madre lo ocurrido (otro detalle que parece contradictorio con lo anterior) y tuvo tiempo incluso de dormir un rato, sin que se pueda precisar cuánto tiempo, antes de entregarse en una comisaría en Milagro.

Como se recordará, el auto de la juez de guardia establecía la existencia de varios posibles delitos en la acción del vecino de Milagro: un delito  de homicidio imprudente, castigado con pena de prisión de uno a cuatro años; un delito contra la seguridad vial, castigado con pena de prisión de dos a cinco años; un delito de omisión del deber de socorro, castigado con pena de prisión de seis meses a cuatro años, y un delito de imprudencia grave.

Abel L.P. C. continúa en prisión provisional sin fianza.

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