Busti zaitez : una forma especial de comenzar el año (Un artículo de Juan Arconada)

El próximo 1 de enero volveremos a encontrarnos en Hendaia, anímate
BUSTI ZAITTEZ Esclerosis Hendaia

FIRMA: Juan Arconada  |

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Siempre que regresamos de un viaje tenemos sentimientos encontrados ya que, por un lado, la mente sigue feliz recorriendo aquellos lugares que acabamos de visitar pero, por otro lado, se nos hace dura la vuelta a lo cotidiano.

Trato de concebir el trabajo como ese período que va entre un viaje y otro pero que resulta totalmente necesario para poder seguir viajando. Es una forma de engañarme pero de animarme al mismo tiempo.

En esta ocasión, el regreso a la vida ordinaria no ha sido sencillo. Inversamente proporcional a todo lo vivido en el periplo realizado. No se recorren todos los meses más de 38.500 km ni se visitan lugares cercanos a las antípodas.

Tener una enfermedad degenerativa y progresiva hace que las facultades físicas de uno vayan menguando por lo que esta pequeña aventura había que realizarla más pronto que tarde.

Como siempre, además de la extraordinaia compañía con la que he contado (¡gracias!), he podido volar sobre ruedas casi como si se tratara de una alfombra mágica, con mi inseparable scooter eléctrico que ha completado todo el trayecto sin ninguna incidencia reseñable. Ya de vuelta, mucha gente me pregunta cuál será el próximo viaje.

ARCONADA silla viajera EsclerosisEl próximo va a ser un desplazamiento corto ya que recorreremos los ochenta kilómetros que separan Pamplona de Hendaia, el primer día del 2018, para comenzar el año de una forma diferente aunque, en mi caso, igual que los diez anteriores: dándonos un chapuzón solidario por la esclerosis múltiple en las frías aguas del Cantábrico.

Ya es de sobra conocida la campaña de “Mójate/Busti zaittez por la esclerosis múltiple” que se celebra, cada año con gran éxito, el segundo fin de semana de julio con el objetivo de sensibilizar a la sociedad con la esclerosis múltiple.

Este año cumplía su vigésima edición de forma gracias a las miles de personas que acuden fieles a la cita anual así como a los organizadores.

En nuestra vieja Iruñea tenemos un pequeño problema de compatibilidades, ya que por esas fechas se celebra una de las mejores fiestas del mundo y no siempre resulta sencillo acercarse a la playa, río o piscina más próxima.

Por eso, desde el año 2007 pensé que sería una buena forma de homenajear a ese evento con un chapuzón y, de paso, una buena manera de comenzar el año. Siempre arropado por familiares cercanos, el único que acababa en el agua era el que andaba con mayor dificultad. Después decidieron bañarse Mintxo y Ainhoa.

Así en el 2014 estuvimos siete personas en la playa y tres bañándonos. Debido al boca boca, a las redes sociales y a la buena gente de mi entorno, en 2017 estuvimos más de setenta y cinco personas.

Este año, como siempre, la cita abierta a todo el mundo, es al mediodía del día uno de enero y tras el baño tomaremos también el tradicional vermú autogestionado.

La temperatura del agua del mar ya está por debajo de los catorce grados aunque también es cierto que los últimos tres años hemos disfrutado de una meteorología estupenda que ha facilitado el baño. Además, por ahora, las previsiones indican que se podría repetir el buen tiempo.

La participación es de lo más variada ya que hay personas de todas las edades, de varias localidades, del mundo del balonmano, familiares, amistades varias, compañeros de trabajo, de redes sociales, etc. Incluso, edición tras edición, el acto sirve de encuentro a personas que hace tres años ni siquiera se conocían y ya forman parte de los habituales.

Como dijo Tim Cahill Un viaje se mide en amigos, no en millas” y por eso, este viaje de ochenta kilómetros cundirá como uno de miles de kilómetros.

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