CÓMIC | Crónica de un secuestro (Un artículo de Jon Spinaro)

En 'Escapar, historia de un rehén', el canadiense Guy Delisle narra el secuestro sufrido en el Caúcaso por el cooperantes Christophe André
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FIRMA: JON SPINARO   |

Guy Delisle es un autor canadiense de cómics conocido mundialmente por sus crónicas viajeras. Sus estancias en lugares como Pyongyang, Shenzen, Birmania y Jerusalén son un estupendo relato de primera mano de la realidad social de estos lugares.

En su última novela gráfica “Escapar, historia de un rehén”, Delisle recoge magníficamente el testimonio y el calvario padecido por Christophe André, miembro de una ONG médica y secuestrado en el Cáucaso, concretamente en Chechenia, en 1997. Fue el propio cooperante francés quien narró directamente al  autor las vicisitudes padecidas durante el tiempo que permaneció encerrado por sus captores.

Delisle convierte este suceso en su obra más dramática, alejada de su tan apreciado sentido del humor, y describe con total realismo la experiencia tan dura que sufrió André hace 20 años, narrando de una manera realista la desesperación y la completa soledad junto a la lucha por mantener en todo momento la esperanza sin venirse abajo, que probablemente sea la batalla principal que tiene que librar una persona sometida a esas circunstancias.

escapar

Es en ese plano psicológico, descrito por Delisle, donde vamos apreciando todos los recursos que intenta utilizar el cautivo para mantenerse estable emocionalmente, ya que no alcanza a entender lo que ocurre, no recibe ningún tipo de explicación por parte de sus captores, y desconoce totalmente lo que va a ser de él o lo que está aconteciendo en el exterior. La estancia encerrado se convierte en una montaña rusa emocional en la que los sentimiento se van alternando encontradamente y cada día vuelve al plantear las dudas sobre qué le deparara la nueva jornada.

Como él mismo comenta, “ser rehén es peor que estar en la cárcel. En la cárcel, sabes por qué estás allí y en qué fecha saldrás. Cuando eres rehén, ni siquiera tienes esas referencias. No tienes nada”.  Con todo ello tiene que luchar por evitar venirse abajo manteniendo sus propias rutinas que le permiten subsistir a lo largo de los 111 días que permaneció en cautividad.

Y mención especial merece también lo que quizás sea el mayor acierto  de esta obra, y es que Delisle consigue mantener la atención total del lector narrando una historia en 432 páginas y en las que el 80% de la acción transcurre ente cuatro paredes y con un mismo protagonista. Todo ello con el condicionante de saber el desenlace final, ya que Christophe André, afortunadamente, vivió para contarlo. Un logro así sólo puede estar al alcance de los más grandes, como lo es Guy Delisle

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