Comic | La dimensión trágica de Juliette (Un artículo de Jon Spinaro)

Tras su éxito con Rosalie Bluum, Camille Jourdy regresa con Juliette, una nueva historia en torno a los a veces complicados lazos familiares
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Firma: Jon Spinaro

A Camille Jourdy la conocimos por estos pagos en 2009, año en el que podríamos decir que dio el bombazo con su trilogía Rosalie Bluum, obra le sirvió para conseguir el premio al autor revelación en el Festival de Cómic de Angoulème 2010, y ahora, siete años después, regresa con una magnífica novela gráfica que lleva por título Juliette (La Cúpula). Se trata de una historia íntima, casi melancólica sobre una joven que regresa de París a su localidad natal para reencontrarse con su familia, con la aparentemente desordenada vida de éstos y con todos los recuerdos de su infancia.

En esta nueva historia a Juliette las cosas no le van muy bien y decide regresar a su localidad natal para reencontrarse con su padre (la familia siempre está muy presente en su trabajo) y con un montón de recuerdos de su pasado. Ese regreso supone convivir con un padre taciturno y desmemoriado y que no pone ya demasiado interés en las cosas que hace; una hermana descontenta con todo, con un marido, dos hijos y un amante con el que se cita los jueves en el invernadero del jardín y una madre que ha rehecho su vida dedicándose por completo al mundo de la pintura y a coleccionar compañeros de alcoba.

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Con todos estos ingredientes y los siempre complicados lazos familiares, Jourdy construye una historia de pueblos pequeños, muy coral pero que gira en torno al regreso de la joven y sus angustias y en la que va poco a poco dando pinceladas sobre la personalidad de la familia y de otros protagonistas secundarios, siempre muy presentes en su obra. Entre ellos encontramos al extraño Polux, un tipo solitario y desordenado que habita en la antigua casa de Juliette y con el que irá estableciendo una relación que evolucionará de la amistad a algo más. Polux forma parte de ese grupo de solitarios y perdedores que acostumbran a frecuentar el bar La Tropical  para beber cerveza y jugar a los dardos.

La obra gira en torno a esa angustia que a veces no somos capaces de describir, ese velo que se crea entre la persona y la realidad que le rodea generando ese sentimiento que aquí se define como la dimensión trágica, para no hablar de depresión.

Camille Jourdi vuelve a mostrar en este trabajo su maestría para describir personajes y sus angustias y soledades,  y lo hace en una tragicomedia que alterna esos momentos de tristeza y soledad con otros tremendamente divertidos como esos en los que detalla los escarceos amorosos de su hermana, la inspiración artística de la madre o esa reunión familiar en la que los padres de Juliette se reencuentran y en la que afloran todas las cuentas pendientes que llevaban acumuladas. La familia como un refugio que no siempre aporta el calor esperado.

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