Cuando UPN apoyaba el acercamiento y la reinserción si ETA decidía abandonar las armas cinco meses después de asesinar a Tomás Caballero

El 13 de octubre de 1998, año en el que ETA asesinó a seis personas entre los cuales se encontraba el portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona...
El expresidente Miguel Sanz, en una imagen oficial | Foto: Navarra.es
El expresidente Miguel Sanz, en una imagen oficial | Foto: Navarra.es

El 13 de octubre de 1998, año en el que ETA asesinó a seis personas entre los cuales se encontraba el portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona Tomás Caballero, el máximo dirigente de UPN y presidente de la Comunidad foral, Miguel Sanz, aseguraba que si ETA abandonaba las armas, podrían “hablar y negociar, y ahí Navarra va a estar y será generosa”, tal y como se recoge en la edición de El País del 14 de octubre de 1998.

No se quedó ahí Sanz, quién después de una entrevista con José María Aznar en La Moncloa, iba más allá y afirmaba que “ser generoso significa no dar la espalda para consolidar este proceso” de paz, y mostró su disponibilidad a apoyar la política de reinserción de presos etarras si la banda armada abandona definitivamente el terrorismo. “En la medida en que se consolide la tregua y podamos hablar de abandono definitivo de la violencia, se podrá hablar de otras cuestiones como la política penitenciaria y la reinserción”, añadío el presidente navarro.

Sorprende hoy releer estas declaraciones que hablaban, ni más ni menos, que de reinserción tan solo cinco meses después del asesinato de Caballero y 15 meses después del asesinato de Miguel Ángel Blanco que conmocionó a toda la opinión pública. También se mostró abierto a facilitar desde Navarra el proceso político que se abriría posteriormente al fallido proceso de paz, siempre que “no esté sometido al chantaje”. Admitió, en este sentido, la posibilidad de buscar fórmulas de cooperación con la comunidad vasca.

Hoy, 180 meses después (15 años) del último asesinato de ETA en Navarra, los policías nacionales Bonifacio Martín y Julián Embid en Sangüesa, 99 meses después del último asesinato de ETA, el del gendarme Jean Serge Nérin ocurrido en marzo de 2010, y 79 meses después del anuncio de ETA del abandono definitivo de la lucha armada, el sucesor de Miguel Sanz al frente de UPN, Javier Esparza, pone el grito en el cielo y supera por la derecha al PP estatal cuando se reclama poner fin al castigo a los familiares de presos de ETA que tienen que recorrer cientos de kilómetros para visitar semanalmente a sus familiares.

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