Decepción de ‘Convivir en lo Viejo’ por el rechazo del Ayuntamiento a sus 30 propuestas

La asociación se constituyó el pasado diciembre para luchar contra los incesantes ruidos nocturnos
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La Asociación Convivir en lo Viejo ha expresado su “decepción” con el equipo de gobierno de Pamplona por el rechazo de las 30 alegaciones presentadas por la asociación al proceso de debate para la modificación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del barrio.

La asociación, fundada el pasado 14 de diciembre de 2016 por 34 socios, se ha presentado este viernes en rueda de prensa como “una asociación independiente, plural, abierta, que va a luchar con total libertad por los intereses de nuestro vecindario”. Asimismo, han presentado su web Convivir en lo Viejo que recoge noticias y opiniones relativas a la “problemática de la convivencia en nuestro barrio”, además de las actividades del colectivo, la normativa de la ciudad así como experiencias de otras ciudades.

El representante de la asociación, Javier Hualde, ha explicado que, antes de su creación, colectivos vecinales “decidimos convertirnos en un grupo de reflexión e intervención ante la degradación insoportable de cada vez más zonas del barrio” y la “sobresaturación de bares”.

Por su parte, Julio Pérez, otro de los asociados, ha señalado que “queremos desarrollar nuestra vida diaria dentro de unos parámetros de calidad aceptable que posibiliten unas condiciones de habilitabilidad dignas apoyadas en normativas que protejan nuestros más elementales derechos”.

Pérez ha criticado el “rechazo” de las propuestas de la asociación a la modificación del PEPRI. “Hemos confiado en que este ayuntamiento del cambio cumpliría lo prometido en enero de 2015 cuando todos los grupos municipales, a excepción de UPN, acordaron buscar una solución a las crecientes quejas vecinales por el excesivo ruido nocturno como consecuencia de la aglomeración de establecimientos hosteleros”, ha lamentado.

Un compromiso que “ha quedado en agua de borrajas y declaraciones lastimeras admitiendo su incompetencia para solucionar el problema”, ha afirmado. “¿Es este el modelo de ciudad que quiere el ayuntamiento del cambio, centrado en una oferta hostelera desaforada, hacer del núcleo de la ciudad un gran bar y vaciar el resto de barrios de oferta de ocio, espacios de encuentro y actividades asociativas?”, se ha preguntado.

Pérez ha opinado que el Ayuntamiento “debería preguntar a los vecinos qué tipo de ocio queremos y cuánto de él debería llegar a digerir un barrio como el Casco Antiguo cuando el 5% de la población está soportando casi todo el ocio callejero de la ciudad”.

Por otro lado, se ha referido a “cambios curiosos” en la modificación del PEPRI, entre los cuales la autorización que “permite un incremento de aforo del 25% en establecimientos que alberguen usos prohibidos”.

Asimismo ha criticado la aprobación de dos enmiendas de UPN, una de las cuales “busca una especial tolerancia hacia las obras necesarias para conseguir la accesibilidad universal de los locales”. “Es decir, que en función de cada situación, si se pretende eliminar barreras, no se tenga que cumplir la norma que detalla el documento”, ha explicado.

La segunda, que ha considerado “gravísima”, permite que las ventanas y huecos para servir al exterior puedan estar abiertos durante todo el horario de terrazas incluso si se emite música.

Por otro lado, ha expresado su sorpresa por el rechazo de una enmienda de Izquierda-Ezkerra, “que forma parte del equipo municipal”, que establece que para permitir música en el interior del establecimiento, los huecos de separación con el espacio público deberán estar cerrados.

También ha criticado los plazos para aplicar esta normativa que en algunos casos se retrasan hasta 2020 y 2025.

Pérez ha asegurado que “normativa hay más que suficiente el problema es que no se cumple” y ha reclamado que el consumo se realice en el interior del bar y en las terrazas autorizadas, que se respeten los horarios, que se cumplan las ordenanzas en aislamientos acústicos y ruidos, que se respeten los aforos, elaborar mapas de ruido, promoción de conductas cívicas y acceso a nuestros propios domicilios”.

La Asociación Convivir en lo Viejo ha criticado la “masiva apertura de locales de hostelería” que “ha derivado en una privatización del uso del espacio público sin precedentes”. Así, ha destacado que desde 2006 hasta la actualidad se ha pasado de un local de hostelería por cada 63 habitantes a uno por cada 46, una densidad “mayor que en el distrito centro de Madrid”. Un aumento de la actividad que contrasta con la reducción de los vecinos del barrio, que ha descendido un 13% desde 2006.

Javier Hualde ha llamado la atención sobre los “efectos adicionales” provocados por “todo tipo de eventos, muchos con marcado carácter comercial” como la ‘Noche en blanco y rojo’, ‘La calle en rosa’ o ‘Vermuteando’, “aderezado con conciertos de calles con escasos cinco metros de anchura”. En este aspecto, ha asegurado que el Ayuntamiento concede a estas actuaciones permisos “sabiendo que es imposible cumplir lo que el propio permiso dicta” en materia de decibelios.

Ha reprochado al Consistorio que en el proceso participativo ‘Lo viejo se mueve’ “todas las propuestas sobre la masificación relación con las actividades hosteleras fueron apartadas del proceso”. Algo que ha calificado de “invisibilización” y “una especie de censura sibilina a propuesta legítimas”.

En cambio, ha reconocido una receptividad en el Área de Ecología Urbana que ha anunciado que elaborará un mapa del ruido del Casco Viejo, si bien ha admitido “discrepancias” en torno a las sonometrías. En este sentido, ha llamado a los concejales Armando Cuenca y Aritz Romeo a que expliquen “cómo desde las instancias municipales se pueden llevar a cabo sonometrías que certifiquen que hay un problema de ruido”.

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