El diabólico entramado yihadista en el Sahel

Firma: Cierzo Bardenero Tras meses de silencio mediático, Adnan Abu Walid Al Sahraoui, líder de un grupo yihadista próximo al Estado Islámico cuyo ámbito de actuación es el Sahel,...
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Firma: Cierzo Bardenero

Tras meses de silencio mediático, Adnan Abu Walid Al Sahraoui, líder de un grupo yihadista próximo al Estado Islámico cuyo ámbito de actuación es el Sahel, hizo público un comunicado en el que reivindicaba una serie de ataques que habían tenido lugar a lo largo de 2017 y los comienzos de 2018.

Pese a que a simple vista la reivindicación de operaciones, que incluso han costado bajas a las fuerzas especiales de Estados Unidos y del Ejército francés destinada en la región para la lucha antiterrorista, pueda parecer una demostración de fuerza, una vez analizada la misma muestra la patente debilidad del grupo.

Tras una lectura crítica del comunicado, tanto la forma, el contenido como el medio usado son indicios más que suficientes para constatar que el grupo comandado por este antiguo emir de Al Qaeda en el Magreb Islámico y otras organizaciones yihadistas escindidas de la misma, está pasando por sus horas más bajas pese a sus éxitos operativos.

La elección del nombre de Jund al Khilafa para nombrar al grupo que comanda denota que la relación con el Estado Islámico aún no está clara pese a que juraron fidelidad al ISIS en 2015 y estos se dieron por enterados con la publicación el video con el juramento a finales de 2016 a través de la agencia Amaq.

Y es que la elección terminológica no es peregrina, ya que el nombre de Jund al Kilafa es uno de los que suelen usar los grupos armados que quieren unirse al Estado Islámico pero que aún no han sido reconocidos por este, ya que una vez superado el trámite, el territorio que controlan se convierte en provincia del Califato y el líder del grupo en emir provincial.

Por otro lado, si consideramos que el Estado Islámico reivindica todo ataque sea suyo o no, e incluso algún desastre natural, es bastante extraño que no hayan asumido en Amaq ataques tan sonoros como el que tuvo lugar en Tongo Tongo (Niger) que acabó con la vida de cuatro miembros de las fuerzas especiales de Estados Unidos y tropas del ejército nigerino.

El silencio de la agencia Amaq respecto a este grupo que se hace llamar Estado Islámico en el Gran Sahara es tal que el único comunicado que consta de él es el anteriormente referido video de solicitud de ingreso en la organización terrorista global por parte de este grupo de yihadistas escindidos de Al Morabitum.

 El mutismo del Estado Islámico sobre su supuesta filial en el Sahel se podría explicar en la rotura de la línea de comunicación entre ambos, cosa que sería explicable si esta tuviese lugar por la debacle de la organización en Oriente Medio en 2017, pero tiene menos sentido en los años 2015 y 2016.

La otra opción, y que explicaría la elección del termino Jund al Khilafa en el comunicado, es que el Estado Islámico no hubiese aceptado aún el juramento de fidelidad  hecho en 2015 o simplemente lo hubiese rechazado atendiendo a diversas razones como la tendencia a escindirse del emir del grupo lo que podría generar una inestabilidad similar a la que ha provocado Shekau en Boko Haram-Estado Islámico en la Provincia de África Occidental.

Sea cual sea el motivo del silencio del ISIS, Al Sahrawi y su grupo aun pretenden incorporarse a tenor del nombre usado en la reivindicación, aunque el medio usado para emitir el comunicado no hace más que generar más confusión sobre la difíciles relaciones entre los diferentes grupos y líderes yihadistas en la zona.

Quedando meridianamente claro que la relación entre el Estado Islamico en el Gran Sahara/ Jund al Khilafa en Mali y la agencia Amaq (próxima al ISIS) es prácticamente nula desde los inicios, Al Sahrawi habría optado por usar como órgano de difusión de su mensaje una agencia de prensa mauritana llamada Nouakchott Information Agency o ANI.

Considerado como el medio de prensa  a través del cual Al Qaeda reivindica sus ataques en el norte de África, Al Sahrawi habría recurrido a ANI como forma de comunicarse de cara al exterior en calidad de antiguo alto cuadro de AQMI, lo que le permite línea directa con el medio, tal y como se ha demostrado anteriormente con reivindicaciones de Mokthar Belmokthar sobre atentados una vez fue expulsado de Al Qaeda.

Además la publicación de este comunicado en un medio relacionado con Al Qaeda, aunque sea a nivel de mutuo beneficio, ha coincidido con la entrevista realizada a otro miembro del grupo de Al Saharawi por parte de AFP en la que este utiliza el nombre de Estado Islámico en el Gran Sahara para nombrar a la organización en la que milita.

En la misma, este portavoz de EIGS tiende la mano a JNIM, la organización yihadista rival para hacer frente común a los esfuerzos antiterroristas que los países de la zona y la comunidad internacional están llevando a cabo a través de FC G5S, la operación Barkhane o las misiones de la Unión Europea y Naciones Unidas en la zona.

Pese a que en el pasado han tenido lugar colaboraciones entre grupos yihadistas, las relaciones entre ambos grupos terroristas globales que optan por la supremacía en el mundo integrista islámico armado son nulas teniendo lugar enfrentamientos tanto en Oriente Medio como en Asia Central.

Si uno de los motivos del surgimiento de JNIM, junto a enfrentarse a las fuerzas armadas de los países del Sahel, era el impedir la implantación del Estado Islámico en la zona, la oferta de EIGS a Jama’a Nusrat ul-Islam wa al-Muslimin podría considerarse como la demanda de un respiro ante la incapacidad de poder enfrentarse a ambos rivales.

Ante esta oferta, JNIM tiene la opción de intentar erradicar un grupo rival renovando los combates que ya tuvieron lugar en Mali cuando surgió EIGS, para convertirse en el único referente yihadista en la región una vez que Ansarul Islam cada vez se muestra más coordinado con la franquicia de Al Qaeda en el Sahel.

O por el contrario puede priorizar los combates contra los diferentes operativos de lucha antiterrorista que actúan en la región, aceptando la oferta de EIGS lo que daría lugar a un frente yihadista coordinado con presencia en Níger, Burkina Faso y Mali y vínculos con Boko Haram y grupos combatientes del Magreb.

Como resumen y conclusión, el Estado Islámico en el Gran Sáhara ha roto su  silencio de dos años para lanzar un doble mensaje, que se resumiría en su voluntad de integrarse en un ISIS ahora decadente, a la vez que su intención de salir de su marginalidad usando los medios de comunicación de referencia de Al Qaeda y combatiendo de forma coordinada a esta.

La oferta de Al Sahrawi está sobre la mesa, lo puede dar lugar a una gama de desenlaces que pasan por la aceptación o rechazo de la misma por parte de Al Qaeda y en un caso u otro por la ruptura definitiva de EIGS y el Estado Islámico o la aceptación del juramento de fidelidad hecho en 2015 que desembocase en la integración del primer grupo en el segundo.

Si ISIS acepta el juramento del EIGS y Al Qaeda acepta la oferta de colaboración es una doble victoria de Al Sahrawi, una rotura definitiva entre el Estado Islámico y la que pretende ser su provincia en el Sáhara podría desembocar en una integración de esta en JNIM y las dos opciones que pasan por no aceptación de la oferta por parte de Al Qaeda tendrán como resultado a medio plazo combates entre organizaciones yihadista.

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