Ese señor del que usted me habla (Un artículo de Basilio Lakort)

¿Un señor que ha sido vicesecetario general del Partido Popular, secretario general del Partido Popular, presidente del Partido Popular y responsable de campaña de varias elecciones en el Partido Popular desde 1990 no tiene nada que aportar sobre los múltiples casos de corrupción que asolan al Partido Popular desde 1990?
Gato 1

Firma: Basilio Lakort

Impresiona, por no decir que acojona, que una preciosa mañana de abril de 2017, un tribunal haya tenido a bien llamar a declarar a Mariano Rajoy Brey por un caso de corrupción en el PP, presunto, por supuesto. Me recuerda, salvando las distancias, el tiempo que tuvimos que ver pasar para que Felipe González Marquez fuera también llamado ante un Tribunal para declarar por asuntos de las cloacas del Estado que habían infectado por completo el funcionamiento de un partido y un Gobierno que él presidía.

Parece claro que el blanco y en botella no sirve prácticamente de nada para la Diosa Justicia. Vamos a ver, señores magistrados que no tardan ni 48 años para declarar inconstitucional a una bandera surgida la Constitución de 1931; ¿Un señor que ha sido vicesecetario general del Partido Popular, secretario general del Partido Popular, presidente del Partido Popular y responsable de campaña de varias elecciones en el Partido Popular desde 1990 no tiene nada que aportar sobre los múltiples casos de corrupción que asolan al Partido Popular desde 1990? ¿Hay que esperar a abril de 2017 para llamarle a ver si por una casualidad él sabía algo, o había oído algo, sobre lo que hacían los que estaban a sus órdenes?

La Justicia es una extraña ciencia que es capaz de fallar en un auto farragoso que un elefante es capaz de sostenerse sobre una tela de araña según no se sabe muy bien que extraño documento científico. El sentido común nos dice que no. Y si el señor Rajoy no sabía nada de lo que hacían los suyos cuando era vicesecretario general, secretario general, presidente y responsable de campañas es que no está capacitado para dirigir no ya un país, sino ni la comunidad de vecinos. Pero, desgraciadamente, sabemos, más o menos, que pasará. “No se nada de ese señor del que usted me habla”, soltará el resistente gallego. Y aquí paz… y después gloria. Que corra el vino.

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