El Estado Islámico resucita en la costa sur del Mediterráneo (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero En los últimos días se están sucediendo una serie de incidentes violentos en el Magreb que hacen sospechar que el Estado Islámico está resucitando en los...
Un miltante del Estado Islámico patrulla sobre la ciudad de Sirte en febrero de 2015, cuando la ciudad libia estaba bajo su poder.
Un miltante del Estado Islámico patrulla sobre la ciudad de Sirte en febrero de 2015, cuando la ciudad libia estaba bajo su poder.

Firma: Cierzo Bardenero

En los últimos días se están sucediendo una serie de incidentes violentos en el Magreb que hacen sospechar que el Estado Islámico está resucitando en los países de la costa sur del Mediterráneo, toda vez que tiene los días contados en los frentes de Iraq y Siria tras haber sido erradicados del Líbano.

Si bien el epicentro del Califato, y por tanto foco de atención para la prensa, eran los territorios de Oriente Medio, el Estado Islámico desde el comienzo ha tenido presencia en Libia, primero en la ciudad de Derna, para posteriormente expandirse por la costa Mediterránea.

Fruto de continuas deserciones de militantes islamistas hacia el grupo de moda en ese momento, el ISIS tuvo capacidad para estar presente en Bengasi, las proximidades de Trípoli y una amplia línea costera que incluía Sirte, la ciudad natal de Muammar al Gadafi.

Al calor, o quizás animados por el éxito del Estado Islámico en Libia, surgieron ramas del ISIS en las vecinas Túnez y Argelia, y si la primera tuvo éxito lanzando mortíferos ataques contra uno de los principales pilares de su economía como es el turismo, la segunda fue inmediatamente abortada por las Fuerzas de Seguridad argelinas al decapitar a su cúpula nada más empezar su actividad.

El declive del Estado Islámico en Libia comenzó cundo este inició una campaña de atentados en Libia a la vez que ejecutaba masivamente a rehenes, pero sobre todo cuando se acercó peligrosamente a las mayores reservas de petróleo del país, cosa que no iba a permitir ninguno de los bandos que se enfrentan en una guerra civil que sacude a Libia desde 2014.

Una vez todos que los bandos implicados en el conflicto libio fueron consciente del peligro que suponía el Estado Islámico, comenzaron una serie de operaciones militares mediante las que el Ejercito del gobierno de Tobruk expulsó al ISIS de Bengasi, el gobierno de Trípoli hizo lo mismo en la franja costera de Sirte y una alianza de grupos yihadistas encabezados por Al Qaeda eliminó a los hombres de Al Baghdadi de Derna.

Mientras una parte del grupo yihadista dio lucha hasta el último bloque de pisos en Sirte, el resto buscó refugio en el inmenso desierto libio a la espera de tiempos mejores a la vez que intentaban tejer alianzas con los grupos étnicos mayoritarios en el sur del país como son los bereberes y los tebus, que por su parte mantenían una guerra propia a sumar a los enfrentamientos que se sucedían en el resto del país.

Pero a finales de 2016 y sobre todo en este año, coincidiendo con el declive de la organización terrorista en Siria e Iraq, esta ha visto incrementar su fuerza en Libia posiblemente al llegar militantes huidos desde Oriente Medio y nuevos reclutas que tienen más fácil arribar al sur de Libia que a Raqqa, Deir ez Zor o el desierto de Al Ambar.

Si durante mucho tiempo los ataques eran limitados y ocasionales, durante este mes de agosto se han incrementado las demostraciones de fuerza del Estado Islámico tanto en el distrito de Jufra, donde se refugiaba, como en el distrito costero de Sirte que en el pasado fue uno de sus bastiones.

En cuestión de varios días, el Estado Islámico ha lanzado mortíferos ataques a los ejércitos de los gobiernos de Trípoli y Tobruk, que se disputan el centro del país, así como un desfile militar y la ocupación de una villa costera en la región de Sirte a fin de celebrar la Fiesta del Cordero o Eid al-Adha.

Al  preocupante resurgimiento de la organización en Libia, cabe sumar que en junio la filial del Estado Islámico en Argelia, conocida como Jund al Khilahfa,  que se consideraba prácticamente desarticulada, atacó a una patrulla del ejército al sur del país aunque sin causar ningún muerto.

Si el ataque a una patrulla militar podría considerarse como los primeros síntomas de vida de la organización, el ataque de esta semana puede considerarse como algo más serio ya el Estado Islámico pretendía perpetrar una matanza en una comisaría de policía.

Y es que este jueves, un hombre armado, militante de esta organización, intentó entrar armado en la comisaría de Tiaret, aunque el ataque fue abortado por un policía que observó el arma y el cinturón explosivo que portaba el atacante y se abalanzó sobre él, muriendo ambos al detonar la carga el terrorista.

Así pues, es muy posible que el Estado Islámico redoble su presencia y ataques en los países de Magreb cuanto más disminuya su presencia en Oriente Medio fruto de las operaciones militares de la coalición  y los diferentes ejércitos y milicias de la zona que llevan años combatiéndole.

El Califato no es algo estático y si desaparece de un lugar geográfico es cuestión de tiempo que resurja en otro lugar donde haya utilizado a su favor un vacío de poder como el que existe en Libia desde hace más de 6 años y desde allí cause inestabilidad y se expanda a países limítrofes.

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