El fulgurante declive del Estado Islámico en Siria e Iraq (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero En la mañana del 2 de noviembre, casi al alimón, los ejércitos de Siria e Iraq arrebataban al Estado Islámico dos de las ultimas ciudades relevantes...
Situación actual del control del Estado Islámico en Siria e Iraq
Situación actual del control del Estado Islámico en Siria e Iraq

Firma: Cierzo Bardenero

En la mañana del 2 de noviembre, casi al alimón, los ejércitos de Siria e Iraq arrebataban al Estado Islámico dos de las ultimas ciudades relevantes que quedaban en sus manos como son Deir ez Zor, capital de la provincia homónima, y la ciudad fronteriza de Al Qaim

La velocidad con la que han sido tomada ambas localidades denota una falta total de resistencia de la organización yihadista en entornos urbanos los últimos meses, agudizado tras la toma de la región central de Siria y la rotura del cerco de Deir ez Zor por el lado sirio y la toma de Mosul en la que cayeron miles de militantes islámicos intentando retrasar el avance del ejército iraquí en la segunda ciudad del país.

De lo que fue el embrión del Califato, el Estado Islámico solo retiene un cada vez más menguante territorio desértico a caballo entre el sur de Siria y el norte de Iraq, junto a una serie de localidades en el Valle del Éufrates, que probablemente sean capturadas en cuestión de semanas por el ejército sirio.

Y cuando eso ocurra, ¿qué? La lógica dicta que parte de la organización, que una vez controló media Siria y llegó a las puertas de Bagdad, se evaporará buscando parte de sus militantes refugio en las amplias zonas desérticas entre ambos países y el resto pasará a la condición de célula durmiente esperando el momento para causar el mayor daño posible.

Así pues, cuando los estados sirio o iraquí muestren un signo de debilidad o por cualquier motivo bajen la guardia, el Estado Islámico asestará una cuchillada certera para causar la mayor cantidad de daño posible, aún a costa de la perdida mas o menos grande de efectivos propios.

Ejemplos hay para elegir en Iraq, que vio como mientras el grueso de las tropas estaba combatiendo en Mosul, en diferentes ciudades supuestamente seguras, decenas de militantes durmientes se alzaban tomando partes de esas localidades, para causar el mayor número de bajas civiles y militares antes de sucumbir ante la reacción de la policía y el ejercito.

Sangrante y reciente es el caso de la localidad siria de Al Qaryatayn, con una notable presencia de habitantes cristianos, recuperada por el Ejército sirio hace meses tras varias ocupaciones yihadistas, y a la que se suponía tranquila y alejada de un frente que se situaba a decenas de kilómetros.

Sin embargo, en un reciente y desesperado contraataque del Estado Islámico sobre la línea de suministro a Deir ez Zor, decenas de hombres durmientes en esa ciudad se activaron para distraer a las tropas sirias abriendo un frente secundario a decenas de kilómetros del escenario principal.

Finalmente, las células durmientes se hicieron con el control de Al Qaryatayn, manteniendo el control de la misma mucho tiempo más que el de la ofensiva del Estado Islámico en sí, intentando alcanzar Iraq a través de territorio bajo control sirio y de los rebeldes apoyados por Estados Unidos una vez fueron conscientes de que la operación estaba condenada.

Sin embargo, no pudieron eludir el cerco y fueron abatidos en el momento en el que el ejército sirio recobró el control de la localidad. Tras de sí, el Estado Islámico había dejado un reguero de cadáveres de civiles, entre ellos mujeres y niños, que habían sido acuchillados o quemados vivos y cuya cifra superó el centenar.

Si bien es muy posible que los militantes que combaten en Siria e Iraq, ya sean nativos o emigrados, se disuelvan entre la multitud en espera de un momento mejor, la organización yihadista no se limita ni a ese frente ni a esa forma de combatir, por lo tanto el fin del Estado Islámico en Iraq y Siria no es el fin de la organización.

Pese a su menor presencia en la redes tras el descabezamiento de su aparato mediático ubicado en tierras del Califato, los militantes en otros países están reforzando y dotando de más seguridad lo que se ha venido llamar el CiberCalifato o, lo que es lo mismo, la presencia y comunicaciones de los militantes en internet.

Además, existen signos de que la organización está redirigiendo a los nuevos militantes a otros frentes, como se puede observar en un repunte de la presencia del Estado Islámico en Libia o Níger, el avance de la organización en un Afganistán en el que combate al ejército del país y a veces también al Talibán, o la tenaz resistencia presentada en la ciudad de Marawi frente al Ejecito filipino.

Por último y no menos importante, es no bajar la guardia, ya que aun ejerciendo un terrorismo low cost, el Estado Islámico aún puede causar mucho dolor como demuestran los atentados de Catalunya, Londres o París y  el más reciente en Manhattan que ha causado ocho muertos.

Por tanto, estamos a las puertas de una nueva fase dentro del terrorismo yihadista basado en golpes sangrientos en Oriente Medio ya sea mediante explosivos, ataques suicidas de células y razzias, búsqueda de nuevos frente a los que exportar la yihad y terrorismo de mayor o menor intensidad en Occidente dependiendo de las facilidades que les den las fuerzas de seguridad de esos países.

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