Holanda, superado otro Tie Break (Un artículo de Cierzo Bardenero)

"Un malestar que se traduce en lo que algún analista ha llamado ir a votar a joder, o sea, votar al candidato que se opone ya sea desde la izquierda o la derecha a la globalización representada por la Unión Europea u otras instituciones supranacionales"
Geert Wilders, lider ultraderechista holandés.
Geert Wilders, lider ultraderechista holandés.

 

Firma: Cierzo Bardenero

Hemos superado un nuevo tie break; el liberal Mark Rutte ha ganado las elecciones, pero con 33 escaños queda muy lejos de la mayoría situada en 76 diputados, por lo que necesitará la ayuda de al menos otros tres partidos para formar un gobierno estable con el que gobernar los Países Bajos.

Hemos conjurado de nuevo el peligro tal y como ocurrió in extremis en Austria el año pasado, en el que un candidato populista saco prácticamente la misma cantidad de votos que su competidor, un independiente presentado por los ecologistas, que recibía el apoyo del resto del arco parlamentario, mientras los candidatos socialdemócrata y democristiano se hundían en la primera vuelta.

Hace meses que se percibe un hastío, un malestar generalizado en amplias capas de la sociedad que por diferentes razones han sido o se sienten perjudicadas por el proceso de globalización en el que nos vemos inmersos desde hace décadas. Un sordo malestar que los expertos no consiguen detectar más que a toro pasado en la misma noche de las elecciones.

[Para leer más análisis de política internacional por Cierzo Bardenero]

Un malestar que se traduce en lo que algún analista ha llamado ir a votar a joder, o sea, votar al candidato que se opone ya sea desde la izquierda o la derecha a la globalización representada por la Unión Europea u otras instituciones supranacionales. Ese candidato demonizado por unos medios que en el pasado formaban opinión y que ahora se encuentran a años luz de esplendores pretéritos.

Un voto a joder que ha llevado a las zonas rurales del Reino Unido a votar su salida de la Unión Europea, un voto a joder que ha arrasado en las zonas rurales y barrios obreros austriacos, un voto a joder que crecerá exponencialmente en Francia cuanto el elector más lejos viva de Paris

Un voto a joder que ha llevado al Partido de la Libertad de Wilders, que aboga por cerrar las mezquitas y sacar a su país de la Unión Europea a pasar de los 12 escaños con los que acabó la legislatura (empezó con 15) hasta los 20, llevándole a ser segunda fuerza en el país , un voto a joder que ha empujado a la izquierda socialista y a los ecologistas de izquierda a pasar por delante de unos socialdemócratas del PvdA en caída libre tras formar parte del gobierno liberal-conservador de Rutte.

 Un voto a joder que ha permitido un repunte de votos de animalistas, de formaciones protestantes ortodoxas, de una candidatura de jubilados y pensionistas y la recuperación del partido social liberal D66 que afrontaba debacles en sus últimas contiendas electorales.

Un voto a joder que ha facilitado la entrada en el parlamento holandés de formaciones de nuevo cuño como son DENK, formado por diputados de origen turco que se escindieron del PvdA, o la otra formación de derecha nacionalista y euroescéptica llamada FvD.

 En este escenario, los tres grandes partidos (CDA, PvdA y VVD) que monopolizaron la política holandesa concentrando entre el 60 y el 80% de los votos y la mayoría de escaños en las últimas décadas a duras penas han sumado un 42 % de los votos, en lo que a todas luces es un correctivo que pasará desapercibido ante la derrota de un candidato que solo ganaba en las encuestas.

El golpe a los partidos de la centralidad democrática holandesa ha sido duro, pero han salvado los muebles gracias a los magníficos resultados de los democristianos y un repunte de los liberales del VVD,  cuyo líder y primer ministro ha tenido que utilizar parte del discurso del PVV para frenar la caída, siendo el incidente diplomático con Turquía de este fin de semana lo que probablemente le ha permitido lograr un resultado electoral bastante digno.

Lejos de alegrías de primera hora por lo que en un primer análisis podría considerarse un traspiés del PVV, el resultado de ayer en realidad juega a su favor ya que la sociedad está asimilando su discurso del miedo a la inmigración de países árabes y musulmanes, los perjuicios que ocasiona la moneda única y la permanencia en la Unión Europea, etc.; un avance que probablemente se vería erosionado por el ejercicio del poder sin una mayoría suficiente.

Cierzo

Bien es cierto que el voto al PVV no llega ni al 15%, pero un discurso parecido también está presente en partidos que han logrado representación, como el FvD de similar ideología, o los partidos protestantes ortodoxos, en lo que se podría considerar como bloque euroescéptico conservador que rondaría los 30 escaños.

Y si el euroescepticismo de derechas goza de buena salud, otro tanto se puede decir del euroescepticismo de izquierda en el que la subida de los animalistas ha anulado la mínima bajada de los antiguos maoístas del Partido Socialista, sumando entre ambos 19 escaños y un 12% de los votos.

[Para leer más análisis de política internacional por Cierzo Bardenero]

Las voces que abogan por cambios en la sociedad holandesas van creciendo inexorablemente a derecha e izquierda , y posiblemente desde el mismo centro porque la suma de ambos bloques euroescépticos está  lejos del 52% de votantes que se replantean la permanencia de los Países Bajos dentro de la Unión Europea

Felicitémonos, nosotros los demócratas, la centralidad política, hemos superado otro tie break, el populismo ha sido frenado de nuevo, no analicemos las causas de porque partidos que han sustentado el sistema desde la II Guerra Mundial están implosionando y su lugar está siendo ocupado por nuevos partidos de corte populista o por partidos que tradicionalmente han ocupado un espacio marginal en el electorado.

Relajémonos, tenemos tiempo hasta el siguiente tie break en Francia en mayo, la incógnita alemana después del verano y la sucesión de tie breaks de Austria, Italia y Bélgica en 2018 o antes.

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