Vamos a por la década (Un artículo de opinión de Juan Arconada)

El autor repasa diez años de cosas positivas después de que le diagnosticaran una esclerosis múltiple
ARCONADA Bizi Pozik

FIRMA: Juan Arconada |

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El mismo año del lanzamiento del primer móvil con una manzana como marca me diagnosticaban esclerosis múltipe.

Carlos Gardel decía, en su tango ‘Volver‘, que “veinte años no es nada” pero no estoy muy convencido de ello cuando me acerco al décimo aniversario del diagnóstico. Aunque antes de esa fecha habían transcurrido treinta y nueve años -siete de ellos con síntomas- parece como si casi toda la vida hubiera estado diagnosticado.

En estos diez años ya he olvidado la sensación que se tenía al correr y casi también la que se tiene al andar de la forma en que lo hace la mayoría de la gente. Por no decir cómo era el calentamiento previo a un partido de balonmano. De eso sí que ya han pasado veinte años.

De todas formas, parece más conveniente pensar en las cosas que sigues haciendo y disfrutando que pensar en las que no puedes hacer.

Como el destino es muy caprichoso y, a pesar de tener trescientos sesenta y cinco días el calendario anual, celebro dos aniversarios importantes el mismo día.

A primeros de octubre de 1992 empezaba a salir con Ainhoa -afortunadamente aún seguimos juntos- y exactamente el mismo día pero de 2007, me diagnosticaron la enfermedad con la que conviviré el resto de mis días desafortunadamente.

Espero que la primera relación perdure en el tiempo pero, lo que sí es seguro, es que esa “segunda novia”, extremadamente fiel, va a continuar de por vida conmigo. No sé si en aquel momento me habrían intentado devolver a la casa por la tara pero como habían pasado quince años ya no estaba garantía y seguro que ella ya no guardaba el ticket de compra ;-).

La manera de darme el diagnóstico no fue la mejor y que pasaran siete años desde el primer síntoma hasta entonces tampoco ayudó mucho. Aunque el empeoramiento físico es considerable, como todo es relativo en la vida, no voy a quejarme. Por ejemplo, seguimos viajando y eso me da vida. Siempre se dice que el mejor de los viajes es el próximo y, en mi caso con más motivo por lo exótico y lejano del mismo.

No sé si las perspectivas de futuro son muy halagüeñas pero ¿hay alguien que pueda prever su futuro? Que yo sepa nadie.

Prefiero centrarme en las cosas positivas que me han sucedido en la última década que en las negativas.

El apoyo, el cariño y el afecto recibidos por parte de mis familiares, amistades, compañeros de trabajo (la semana pasada, por ejemplo, hubo un problema con el ascensor del edificio y la respuesta fue excelente), profesionales de la Salud -no siempre pertenecientes al sector público-, del mundo del balonmano, de personas de ADEMNA o relacionadas con la EM, de compañeros de la escuela de idiomas, compañeros de yoga, gente con la que coincides sólo en sanfermines o en la piscina, tanto en la vida “real” como a través de las redes sociales, hacen que me sienta una persona querida y arropada.

A la vez, me siento una persona afortunada por los lugares, en los más de sesenta viajes, que he podido conocer durante estos dos últimos lustros.

La respuesta recibida por todas las personas de mi entorno ha sido excepcional. De paso, entre todos, hemos puesto nuestro granito de arena dando a conocer esta enfermedad e intentando sensibilizandar al resto de la sociedad. Todo el mundo se ha volcado en estos diez años y me ha abrumado la forma en que colaboran asistiendo a diferentes eventos, comprando lotería, camisetas, toallas, asociándose a ADEMNA, tanto aquí como a mil kilómetros de distancia.

Otro ejemplo claro es la respuesta y el éxito de convocatoria que tiene el baño del uno de enero en Hendaia. Nuestro particular “Mójate por la esclerosis múltiple/ Busti zaitez” Pero esto da para escribir un artículo monográfico, que podría ser cuando vuelva del próximo viaje…del mejor viaje.

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