La definición histórica de los nombres Eneko y Oneka (Un artículo de Eneko Abal)

Firma: Eneko Abal A día de hoy no existe una cantidad significativa de indicios acerca de la persona de Eneko Arista, que ha sido trasladado hasta hoy como el...
Escultura homenaje a Iñigo Arista en Pamplona
Escultura homenaje a Iñigo Arista en Pamplona

Firma: Eneko Abal

A día de hoy no existe una cantidad significativa de indicios acerca de la persona de Eneko Arista, que ha sido trasladado hasta hoy como el primer rey de Pamplona (y por ende señalado como de Navarra). Al acercarnos a su vida averiguamos más bien poco: algunos hechos históricos, su edad de fallecimiento, sus familiares, sus circunstancias políticas… y varios “nombres” con los que se le denomina en la historiografía. Con esos sobrenombres proponemos en este artículo la traducción de “eneko” y “oneka” como “el de la casa” y “la del espacio”, el “rey y reina” que podemos asimilar hoy (aunque ésta es una traducción abreviada que resultaría sorprendente en aquel entonces ya que, de ser así de literal, hubieran utilizado rex o alguna derivada etimológica propia de rey y reina).

Reduciendo todos los sobrenombres para no saturar el argumento podemos decir que “Eneko Arista” o “Íñigo Arista” es la conjunción contemporánea del personaje histórico conocido como Enneco Enneconis. Este dirigente histórico es mencionado como Enneko Ennekez en idioma euskaro, como Wannako ibn Wanniko en arábigo y también como Iñigo Iñiguez en un romanizado emparentado idiomáticamente con Enneko. Pero estas tres acepciones del mismo “nombre” no señalan exactamente su nombre propio ya que también encontramos para él el Haritza de la versión euskara en Enneko Haritza, o el Garsiya ibn Wannako al-Bascunisi en arábigo.

Muere en el año 852 dC habiendo nacido en 780 y fuentes como el Códice de Roda y el escriba Ibn Hayyan dan pocos datos sobre él y su circunstancia familiar y política, antes y después de su nacimiento. Son fuentes en las que poco o nada se describe sobre el individuo y su vida personal.

Ibn Hayyan, en el Muqtabis, y cuando éste narra las expediciones de Abd al-Rahman II sobre Pamplona, su traductor Levi-Provençal, deja pistas de la situación del famoso fuerte euskaro de Sajrat Qais” en Orarregi pero también sus estudios posteriores dejan un dato significativo sobre Eneko Arista que añadiremos a vuela pluma en este artículo.

La historia reflejada por Ibn Hayyan describe que la incursión de Abd al-Rahman II de 843 dC es para vengar lo que los pamploneses habían hecho contra Harit en un momento en que Pamplona estaba tensionada entre pro francos (los Velasco) y cristianos (que acabarían por reinar con Eneko Arista al frente).

Una incursión para vengar una acción acometida a “Harit” que se propone como una de las causas que llevarían a su demacrado estado final y la parálisis con la que fallece Eneko Arista, Harit. O Haritza, el Roble en castellano. Denominado también como el vascón y también como el primero de los vascones. Y si, tiene muchos apelativos, de hecho estos últimos aparecen casi literalmente en el arábigo ibn Wannako al-Bascunisi, “el enneko de los vascones”. La definición comienza a dibujarse pero no acaba por desenmascarar su significado integral.

Sintetizando vemos que sobre la misma persona encontramos tres “nombres propios” según la idiomática: Haritza, Harit y Arista, pero sabemos que vienen acompañados de un Enneko (Haritza) o Iñigo (Arista). Para señalar la definición de enneko (wannako e iñigo) también vemos que aparece en enneko ennekez (wannako ibn wanniko e iñigo iñiguez) con el patronímico –ez. Aquí, cuando aparece con el patronímico, hace referencia a sus antepasados, a su procedencia. Enneko Ennekez es “enneko hijo de enneko”.

Tendidos y definidos todos los apelativos de Eneko Arista hemos de decir, una vez más y muy humildemente, que el análisis histórico del personaje quedaba incompleto hasta aquí y hasta hoy. Hasta hoy hemos recordado a lo largo de la Historia reciente que ésta de los euskaros era una cultura diferente; pero tímidamente hemos aplicado lo que conocemos de ésta cultura a la interpretación misma que hacemos de ella y de todos los segmentos que la conforman. Éste es el segmento de sus dirigentes, el de su enneko, y hemos estado obviando, ni más ni menos, que su característica cultural del dualismo nos trae a la luz en este segmento a la otra parte del “dúo”: onneka. Ni más ni menos que la otra parte y la esencial en una sociedad como la euskara matriarcal: la mujer (y sin querer ampliar el totemismo que también podemos ver en este comportamiento sociocultural).

Recalibrada pues la argumentación con estas características de la cultura euskara queda por preguntar a la palabra, como decía aquel profesor de la infancia, y hacerlo en este caso con el patronímico. Antes de preguntar sobre ennekez ya deducimos que enneko no es el nombre propio, sino Haritz, y que de forma estricta enneko es un apelativo, no un nombre propio.

Iñiguez y ennekez son hermanos en una misma etimología en enne y para saber el significado hemos de añadirle el de ella: onne. Al hacerlo, al sumar las dos partes del mismo sistema, se puede ver cómo la dirección y representación político-social era señalada con “enne” y “onne”. Estos dos términos son, al traducirlos a la etimología actual, la equivalencia de “enea” y “gunea”, “la casa” y “el espacio”. Eneko y Oneka son los apelativos que describen junto al dualismo o el totemismo otra parte característica de la cultura euskara: fijación a la familia y al clan, enne, y fijación a la tierra y madre naturaleza, onne. “El de la casa” y “la del espacio”, enne-ko y onne-ka. “El de nuestra casa” y “la de nuestro espacio”.

Una vez explicado todo este embarullado (ha de disculpar el lector la repetición de tanto nombre y sobrenombre) brota de forma medianamente fácil la etimología completa de estos nombres. Enneko viene a ser literalmente “el de nuestra casa”, y Onneka “la de nuestro espacio”. El representante de todas las casas y la representante de todos los espacios. El rey y la reina dicho hoy coloquialmente.

Memento: Eneko Arista, Enneco Enneconis, es un personaje histórico que junto a otros de aquellos siglos permanece en la mayor de las penumbras históricas. Éste memento no es tanto por él y ellos sino por ellas, las onnekas, siempre desaparecidas y completamente borradas de la historia en el choque con el sistema patriarcal.

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