La geopolítica en la batalla de Efrín (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero Pasan los días en Siria y el Ejército turco y los rebeldes sirios que Ankara usa de carne de cañón en la operación Rama de Olivo...
Tropas turcasy y rebeldes sirios han unido sus fuerzas contra los kurdos en Efrín.
Tropas turcasy y rebeldes sirios han unido sus fuerzas contra los kurdos en Efrín.

Firma: Cierzo Bardenero

Pasan los días en Siria y el Ejército turco y los rebeldes sirios que Ankara usa de carne de cañón en la operación Rama de Olivo (otra cosa no, pero cachondo es un rato largo el que pone nombre a las ofensivas militares)  no consiguen avanzar más allá de unos kilómetros de la frontera que separa a Turquía de Siria.

Las malas condiciones climáticas impiden a la aviación turca bombardear posiciones del YPG, ya sean estratégicas o de frente, lo que dificulta sobremanera el avance de los rebeldes sirios y fuerzas especiales turcas causando numerosas bajas entre los primeros.

Una defensa amparada en las montañas y las condiciones climáticas no tienen asegurado un éxito eterno, simplemente dilata los tiempos para lograr un objetivo, aunque en este caso permite ampliar los plazos para que las múltiples partes implicadas en esta contienda puedan apurar negociaciones en los despachos.

Y es que en Efrin se están poniendo a prueba alianzas geopolíticas, unas más recientes y circunstanciales, otras heredadas de la Guerra Fría, que pueden acabar reconfigurando el mapa de relaciones políticas y diplomáticas para las próximas décadas en Oriente Medio y Occidente.

La región, que está causando tantos quebraderos de cabeza a las cancillerías internacionales, es una zona semi montañosa enclavada en el extremo noroccidental de la provincia de Alepo, fronteriza con la Republica de Turquía y posiciones de rebeldes sirios apoyados por Ankara, por lo que se haya prácticamente cercada salvo por corredor controlado por el Ejército sirio por el que fluyen provisiones y refuerzos.

En este enclave moran varios centenares de miles de habitantes, en su gran mayoría kurdos aunque con minorías de diferentes etnias que pueblan el norte de Siria que habrían buscado refugio en la región debido a la relativa calma en la que se ha vivido en el transcurso de la guerra.

En este contexto, Turquía, alegando querer proteger sus fronteras de la amenaza que se ciernes sobre ellas por parte de los grupos armados kurdos y el Estado Islámico pretende crear una zona de seguridad de 30 kilómetros de profundidad a lo largo de su frontera con Siria.

Casualmente, esa cifra que parece ser aleatoria coincide con el tamaño de Efrin medido desde sus fronteras comunes en el norte y oeste del Cantón y en fases posteriores de la Operación Rama de Olivo se extendería a la región de Mambij y el territorio bajo control del SDF, en la zona oriental del Éufrates donde se ubican las ciudades de mayoría kurda.

Tras asegurarse el silencio de la mayoría de países occidentales con el argumento de que vas a luchar contra el terrorismo kurdo y del Estado Islámico (que no se lo cree nadie pero tragan por el miedo a que fluya una nueva oleada de refugiados) y algún apoyo más que vergonzoso como el de los Países Bajos, Turquía comenzó a acumular militantes islamistas sirios  y material de guerra.

Y es aquí donde empieza el entuerto diplomático, ya que si el YPG es la milicia de referencia de los Estados Unidos en Siria desde que vieron que era imposible conseguir nada con los rebeldes sirios, los kurdos de Afrin, sin embargo, están bajo la protección de Moscú.

Por tanto, durante un tiempo Ankara negoció con Moscú la salida de las YPG del cantón, lo que dejaría a los civiles kurdos al albur de los antojos de un gobierno y un ejército que se han caracterizado por cercar y dejar sin energía en invierno a ciudades kurdas, demoler barrios enteros o disparar contra cortejos fúnebres, entre otras cosas.

Ante la obvia negativa del YPG, Ankara, que se sabe necesaria para asegurar el sur del Mar Negro y que transcurran oleoductos rusos por su territorio, lanzó a Moscú una oferta que este no pudo rechazar, retirando Rusia las tropas que tenían estacionadas en Efrin, lo que se podría entender como una luz verde  a la operación.

El aceptar una operación militar turca, para Rusia podría suponer ganar un aliado estratégico pero agraviar a dos, ya que supondría una violación de la maltrecha soberanía nacional siria y sus fronteras y dejar a centenares de miles de kurdos a voluntad de islamistas sirios y militares turcos, ambos conocido por su poco afecto a la población kurda.

Por tanto, Siria propuso al YPG negociaciones encaminadas a que la región volviese bajo control de Damasco y así evitar un conflicto directo entre Siria y Turquía que pondría en un serio compromiso a Rusia, a lo que la milicia kurda están poniendo serias objeciones en una dura negociación favorecida por la falta de avance turco debido al mal tiempo.

Y es que los kurdos saben que están en una posición de fuerza para negociar con Damasco la configuración de Siria una vez acabe la guerra y que lo que cedan ahora por miedo al ejército turco no lo recuperaran después en una mesa de negociación en posición de debilidad.

Turquía, una vez se ha atraído a Rusia para su causa  y sin haber avanzado mucho en Efrin ya ha lanzado el siguiente embate, esta vez a los Estados Unidos, conminando a su gobierno a que retire las tropas de Mambij a fin de implementar la siguiente fase de la Operación Rama de Olivo.

A favor de Turquía juega ser una pieza clave en la OTAN y su ubicación estratégica entre dos enemigos de Estados Unidos como son Rusia e Irán, por lo que la pérdida de un aliado de este calibre solo podría ser suplida por la aparición de otro como podría ser un Kurdistán independiente, cuyo posible surgimiento cada vez está más lejano tras el esperpento protagonizado tras el referéndum de autodeterminación en el Kurdistán iraquí.

Pese a que políticamente es más efectivo asegurarte la fidelidad de un estado que el de un ente territorial surgido de facto, Trump no es amigo de dejarse presionar por un enemigo y menos por un aliado y más cuando tiene asegurado el control de una franja de terreno desde la que desestabilizar Siria y a no mucha distancia de Irán.

Por tanto estamos ante una operación ambiciosa de Erdogan que puede dotarle del prestigio necesario para eternizarse en el cargo de salir bien, aunque con muchas variables que pueden hacer encallar la estrategia y en el peor de los casos transformarse en una sangría para sus tropas y rebeldes sirios que controla.

Por el camino está demostrando a los kurdos, y en menor medida a los sirios, que sus protectores (Rusia y Estados Unidos) no tienen aliados sino intereses que proteger y que con una amenaza adecuada, aunque sea velada o solo exista en la mente de los políticos europeos, estos te dejaran colgados a la primera de cambio pese a las bonitas palabras previas.

Secciones
#OrainInternacional#OrainOpinión

Relacionado con