La olvidada ‘matanza’ de Turquía sobre Efrin (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero Solapada por el aluvión de noticias que llenan los medios de comunicación sobre los continuos bombardeos del ejército sirio en la bolsa de Gouta, que causa...
Combatientes kurdos en las próximidades de Efrín
Combatientes kurdos en las próximidades de Efrín

Firma: Cierzo Bardenero

Solapada por el aluvión de noticias que llenan los medios de comunicación sobre los continuos bombardeos del ejército sirio en la bolsa de Gouta, que causa la muerte de  decenas de civiles, está pasando desapercibida la ofensiva turca junto a sus aliados islamistas sirios contra Efrin, el cantón de mayoría kurda en el noroeste de Alepo

Pasado un mes desde el inicio de la, irónicamente, llamada Operación Rama de Olivo, el ejército turco solo ha tomado una pequeña parte del territorio objeto de la primera fase de la operación militar, en parte por la voluntad de Ankara de tener pocas bajas dentro de sus tropas.

Por ello,  y con el fin de limitar los efectos que podría provocar una sangría de soldados de cara a la población turca, la carga de la ofensiva militar recae en “bombardeos estratégicos a posiciones de los grupos terroristas” y el empleo masivo de milicianos de grupos rebeldes sirios que estarían pagando así su patronazgo por Ankara desde el inicio de la guerra civil en 2011.

Pese a las bonitas palabras del miembros del gobierno turco diciendo que en transcurso de la operación militar no ha habido ninguna baja entre los habitantes de Efrin  y si centenares de terroristas abatidos, son recurrentes en las redes sociales imágenes de civiles muertos en bombardeos, apaleados o ametrallados en las cunetas por parte de rebeldes para robarles sus pertenencias.

El hecho de enfrentarse durante un mes entero a un ejército relativamente potente auxiliado por milicianos con experiencia en combate ha mermado seriamente el número de efectivos de las milicias kurdas y voluntarios internacionales que han acudido en auxilio de este enclave, por lo que la velocidad del avance turco-rebelde se ha incrementado notablemente los últimos días.

En el terreno diplomático, Turquía ha manejado sus cartas con bastante eficiencia y mientras se acercaba de nuevo a Estados Unidos, ofreciendo a estos repartirse territorio sirio a cambio de expulsar de allí a las milicias kurdas mientras mantenía el beneplácito tácito ruso a la operación e intentaba convencer a Irán para forzar a Siria  a que desistiese en su plan de acudir en auxilio de los kurdos en Efrin.

Pese a ello, Siria intuye que todo territorio que tome Turquía en su pretendida lucha contra el terrorismo será difícil de recuperar en un futuro, ya que la  intención de los segundos pasa por reubicar a los refugiados y que estos sean administrados por instituciones copadas por rebeldes islamistas dependientes de Ankara.

Aun sabiendo tanto kurdos como el gobierno de Damasco que ambos pierden con el avance turco-islamista, eso no les ha impedido a ambos mantener un tira y afloja de acuerdos y desacuerdos de más de un mes a respecto a cómo impedir primero y frenar después el avance del enemigo común.

La exigencia de Damasco para que el YPG entregase su armamento y el ejército sirio se hiciese con el control territorial del cantón pasando este a ser administrado por Siria ha topado durante semanas con la oposición kurda, ya que acceder le pondría en posición de debilidad de cara a las negociaciones para la configuración del nuevo estado sirio  posterior al conflicto.

Así pues, la falta de efectivos kurdos y las presiones a Irán para que Damasco no se inmiscuyese en la operación militar turca han acelerado el proceso de toma de acuerdos, que como primer y visible efecto ha permitido el acceso al Efrin de centenares de milicianos chiitas de las vecinas localidades de Nubl y Zahra a fin de reforzar las debilitadas posiciones kurdas.

Vendida como muestra de agradecimiento de la población de Nubl y Zahra a los vecinos de Efrin ya que gracias a las provisiones y armas que les hacían llegar los segundos a los habitantes de las villas de mayoría chiita, estos pudieron resistir durante años un cerco e intento de exterminio a manos yihadistas, Damasco ha conseguido esquivar las presiones turcas a Irán para que Siria no enviase tropas a Efrin.

A su vez, y a fin de tener tropas frescas, la representación kurda ha decidido entregar los distritos que controlaban en la ciudad de Alepo y alguna localidad clave fuera de la ciudad al ejército sirio marchando los milicianos kurdos hacia el frente de Efrin, cumpliendo así una de las tradicionales reclamaciones de Damasco, lo que puede facilitar acuerdos posteriores.

Esta decisión de enviar todos los milicianos disponibles al oeste del rio Éufrates a Efrin es muy arriesgada ya que los kurdos ceden territorio bajo su control, lo que es una baza en las negociaciones de cara a la configuración territorial del estado sirio tras la guerra, sin la seguridad de que puedan frenar la ofensiva turco-rebelde.

En conclusión, la Operación Rama de Olivo ha entrado en una fase en la que Turquía pretende tener en su bando a Estados Unidos, Rusia e Irán, mientras que Siria y los kurdos de Efrin inician una aproximación conscientes que de esta operación los únicos perdedores son ellos.

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