La última versión del ‘apocalipsis foral’: euskera, ikurriña, kale borroka, empresas a la fuga y persecución al Opus Dei

Navarra, presentada en El Confidencial como un lugar donde los "incendios" se multiplican y en el que reinan el "miedo" y el "pesimismo" empresarial

El relato del apocalipsis foral ha conseguido un hueco relevante en uno de los medios de comunicación digitales nativos más relevantes, El Confidencial, y el tercero más visitado en 2016 (en setiembre llegó a alcanzar los 10 millones de usuarios únicos).

Confrontación y fractura sociales, recorte de becas, ataques sin fundamento al Opus Dei, obsesión por la anexión de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca, ficción sociolingüística y banderas y desprecio a los símbolos propios son algunos de los ejes del reportaje. No faltan la imposición del euskera en la administración y discriminación para los castellanohablantes, niños que no podrán usar el autobús ni comer en sus colegios porque no están escolarizados en vascuence, cerco al aprendizaje de inglés y otras lenguas de futuro, la anulación de la OPE de Educación. 

Evidentemente, se habla del rechazo a símbolos españoles como la Monarquía y está incluida la referencia al desprecio a las víctimas del terrorismo y blanqueamiento de la historia etarra. Por no faltar, no faltaba ni la referencia al acoso a la Guardia Civil -obviamente, se trata de ‘lo’ de Alsasua-, ni el último trompetazo: el rebrote de la kale borroka con la reaparición de ‘los cachorros de ETA’ y el despliegue de un “arsenal” de “cohetes, bengalas y piedras” para arrasar Pamplona.

Y por supuesto, las consecuencias económicas de todo ello: fuga y destrucción de empresas, freno en seco, impuesto por EHBildu, al AVE que ya vuela camino de las capitales vascas y, por supuesto, “pesimismo empresarial” que contrasta con el “optimismo” que desborda al empresariado de toda España, según un “nuevo estudio de coyuntura elaborado por la CEOE y KPMG”.

Todos esos argumentos salpimentan un retrato ilustrado, por cierto, con una foto y un video de los incidentes del pasado fin de semana en Pamplona.

Miedo y pesimismo

Entrecomillados atribuidos a Javier Esparza (UPN), María Chivite (PSN-PSOE) y, en menor medida, a María Solana, portavoz del Ejecutivo foral, dan fluidez al repaso de la Navarra que, desde que gobierna Uxue Barkos, es “la única comunidad donde el pesimismo se impone al optimismo”. Pesimismo y algo más.

También la Navarra que se presenta a los usuarios es una comunidad dominada por la “desconfianza”, el “miedo”, la “pérdida de músculo empresarial” y una mínima creación de nuevos puestos de trabajo, aseguran, en tiempos de bonanza para la economía española. Porque la confianza empresarial que se ha desplomado bajo el mandato de Barkos. El pesimismo se ha adueñado del sector empresarial navarro, donde reinan las peores previsiones a futuro del conjunto de España. Sólo dos de cada diez encuestados contempla una mejora de la economía en el actual escenario de crecimiento”, se asegura a partir de los datos de un estudio firmado por la patronal CEOE y KPMG, que según su web presta servicios de auditoría, fiscales, legales y de asesoramiento en fusiones y adquisiciones, reestructuraciones, consultoría de riesgos.

De ese estudio se extrae la siguiente conclusión: “en momentos de crecimiento, Navarra era la comunidad que tiraba del carro y ahora crece por debajo de la media de España”. ¿El motivo? Nos lo explican asesores y empresarios: “se endureció el Impuesto de Patrimonio y se subió el de Sociedades al inicio de la legislatura que han hecho que Navarra no sea un territorio competitivo y atractivo”.

El tren de alta velocidad explica, según El Confidencial, como funciona hoy algunas cosas: “Mientras en Euskadi el Gobierno vasco acelera para la llegada de la alta velocidad (es una de las prioridades del PNV en las negociaciones con Mariano Rajoy para apoyar los presupuestos generales del Estado), en Navarra no hay esta apuesta decidida por este proyecto, que es rechazado de plano por EH Bildu“.

Desprestigio del euskera

El euskera merece un apartado en el artículo en el que se asegura que existe preocupación por el “desprestigio” que para la lengua suponen medidas como el Primer Plan Estratégico del Euskera o la campaña de información sobre el modelo D. 

“Se está inventando una realidad que no existe. No se puede ir en contra de la realidad”. Chivite explica como “cada vez es mayor la mala concepción social hacia el euskera por la imposición que persigue el Gobierno”. Una imposición que, subraya la socialista,  es “una herramienta política para construir esa Euskal Herria que anhela el nacionalismo”. 

El artículo llega a presentar la anulación de la OPE de Educación por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra como la consecuencia, en palabras de Chivite, de la falta de respeto a “la realidad sociolingüística de Navarra” y porque atenta contra el “principio de igualdad de oportunidades en el acceso a la Función Pública”.

Los símbolos y obsesiones

Navarra, según el reportaje, está asolada por todo tipo de “incendios” y entre ellos, el provocado por los apoyos parlamentarios de Barkos, “la única presidenta de la historia de Navarra que ha alcanzado el poder gracias al apoyo de la izquierda abertzale” y que “lidera un cuatripartito que está haciendo de las cuestiones identitarias su obsesiónen la actuación de gobierno”.

La recuperación de la Ley de Símbolos de 1986 y vigente hasta 2003, que se explica que contará con el “previsible” respaldo del Consejo de Navarra, se presenta como una falta de “respeto institucional” a los símbolos navarros y una maniobra para “validar el sueño del nacionalismo vasco de hacer ondear la ikurriña en territorio navarro bajo el paraguas legal“.

También se tacha de “obsesión” y de “discriminación institucional” la no renovación del convenio con la Clínica Universitaria (sic) “que permitía a 7.000 empleados y sus familiares de la Universidad de Navarra recibir atención sanitaria en este recinto”.

La convivencia

Finalmente, los sucesos de Alsasua y los altercados del pasado fin de semana en Pamplona. El Confidencial recuerda que el Ejecutivo “se ha puesto detrás de la pancarta” solidarizándose con los detenidos por la agresión a dos guardias civiles y que los altercados en la capital navarra no fueron censurados con suficiente “contundencia” a pesar de que se reconoce que se “prometió tolerancia cero” en futuras convocatorias.

Ambos asuntos son, en todo caso, la percha para ‘explicar’ como las víctimas de ETA se han enfrentado al Gobierno Barkos por la organización de un acto institucional de reconocimiento a “las víctimas de motivación política provocados por la extrema derecha o funcionarios públicos”.

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