Lo que no es democrático es mentirnos a todos (Un artículo de Mikel Zuza)

Firma: Mikel Zuza El 7 de septiembre, además de ser la fecha del aniversario en aquella vieja canción de Mecano, pasará a la historia por ser la que marca...
Rajoy

Firma: Mikel Zuza

El 7 de septiembre, además de ser la fecha del aniversario en aquella vieja canción de Mecano, pasará a la historia por ser la que marca el primer discurso “de estado” que se le recuerda en años al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy Brey.

Lo hizo para responder con argumentos –o al menos así lo debe creer él- al desafío soberanista catalán. Y puedo entender que ocupando el cargo que ocupa, haga uso de todos los medios a su alcance para arrimar el ascua a su sardina, pero no tengo por qué aceptar que nos mienta. Así que parafraseándolo cuando afirma que “lo que no es legal, no es democrático”, le diré yo que a mí me parece que lo que no es democrático es lo que no es verdad.

Y no es verdad esta afirmación suya, sacada literalmente de su discurso: “Nuestra Nación no es producto de ninguna imposición, ni una ocurrencia de última hora. Es el resultado de la voluntad y de los sentimientos de generaciones y generaciones de mujeres y de hombres que han querido vivir juntos en su innegable y enriquecedora pluralidad.”

Es lo que pasa cuando usted mismo dice que sólo lee el Marca, que luego tiene que hacer uso de historiadores cuya fiabilidad no puede contrastar de ninguna manera, porque usted será experto en los goles de Cristiano Ronaldo o en el último triunfo de Rafael Nadal, pero en cuanto le hablen de Séneca, Wamba, Sancho el Mayor, Alfonso X el Sabio, Felipe II, Godoy o Prim, debe pensar que se están refiriendo a la lista de fichajes de invierno que le ha pedido Zidane a Florentino. Y eso no es nada vergonzante, si los historiadores de guardia en La Moncloa no sacan sus tesis de la Enciclopedia Alvarez, claro está.

Evidentemente eso es lo que ha debido ocurrir esta vez, porque afirmar sin sonrojo alguno que “nuestra nación no es producto de ninguna imposición” lo único que demuestra es la profundidad de su ignorancia histórica, porque tampoco la “voluntad de generaciones y generaciones de mujeres y hombres” tampoco tuvo nada que ver en la conformación de España.

Y desde Navarra lo sabemos bien, cuando hay repúblicas sudamericanas –emancipadas a partir de 1823, aunque alguno parece que no lo haya aceptado aún- que fueron incorporadas al imperio más tarde que el territorio que en 1521 iba de Donapaleu a Cortes. Es más, decir que no hubo “imposición”, no puede tomarse más que como una broma pesada, teniendo en cuenta que tuvo que venir el duque de Alba a ofrecernos de mil amores su “innegable y enriquecedora pluralidad”.

Le diré más, señor presidente: para que sus –supongo- admirados Fernando e Isabel llegaran a unificar “sin imposición alguna” estas tierras, tuvo el padre del primero que perseguir y eliminar a su hijo Carlos, príncipe de Viana, el legítimo heredero, provocando de paso una guerra civil de más de sesenta años de duración que acabó conllevando la perdida de la independencia. Y su mujer, esa misma que taaaaaaaaaan bien quedaba en la serie de televisión, tuvo que motejar calumniosamente de ilegítima a su sobrina Juana, “la Beltraneja”, para lograr alcanzar el trono . Así que sobre esos dos estupendos precedentes deben basarse la “voluntad y sentimientos de generaciones y generaciones de mujeres y hombres”

Pero sucede que Navarra era un país soberano, señor Rajoy. Y excepto por compartir la figura del rey con los otros territorios de la corona, lo siguió siendo hasta el año 1841. Con sus fronteras, sus leyes, sus instituciones, su moneda, y todo aquello que constituye la esencia de una nación.

Así que utilice usted de forma pacífica todos los argumentos que quiera para contener, si puede, los anhelos independentistas de Catalunya, pero no nos mienta más, por favor.

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