Que los árboles no nos impidan ver el bosque (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero Ya sea fruto de la necesidad de que exista una persona u organización que encarne el Mal Absoluto, que unifique a la sociedad en torno a...
Yihad en los medios 2

Firma: Cierzo Bardenero

Ya sea fruto de la necesidad de que exista una persona u organización que encarne el Mal Absoluto, que unifique a la sociedad en torno a unos valores que este Leviatán pretende arrasar, ya sea por la cultura de la inmediatez vigente que hace que solo nos centremos en lo actual y llamativo, los medios de comunicación han convertido la lucha contra el Estado Islámico y su erradicación en Oriente Medio como el fin de una guerra que ni empezó hace cuatro años ni acabará en 2017.

Y es que mientras los medios se centran en la debacle del ISIS tras su expulsión de Mosul a manos del ejército iraquí, su práctica erradicación en su bastión de Ar Raqqa por parte del SDF y la pérdida de amplias zonas del desierto sirio gracias al avance del Ejército sirio, obvian la visión panorámica de la lucha antiterrorista.

Primero, porque el Estado Islámico no se reduce a Siria e Iraq ya que existen filiales o wilayas de la misma en el Sudeste Asiático, Asia Central, Cáucaso, Península Arábiga, Oriente Medio y África que se desarrollan con mayor o menor fortuna y tampoco cabe olvidarse de la redes de células radicadas en diversos países del mundo

Y segundo, porque el yihadismo no se reduce al Estado Islámico sino que existen numerosas organizaciones de diferentes tamaños prestas a implantar regional o globalmente su visión totalitaria del Islam.

Es más, debido a esa visión reduccionista y cortoplacista de la lucha antiterrorista islámica que se fomenta en Occidente, diferentes grupos yihadistas se han desarrollado y expandido territorialmente con la tranquilidad que da saber que no son el foco de atención principal, ya que este puesto está reservado para el Estado Islámico.

 Así pues, la constelación de grupos salafistas y yihadistas en el Sudeste asiático están expandiendo su influencia en la sociedad e imponiendo su rigorista visión del Islam, especialmente en Indonesia donde, además, la persecución contra otros grupos religiosos se ha fortalecido notablemente.

En Asia Central, mientras Donald Trump centraba el foco en unos combatientes del ISIS que tenían cercadas a tropas estadounidenses en el sudeste de Afganistán al lanzarles la madre de todas las bombas (NOAB), Al Qaeda se permitía el crear una filial de su organización para Cachemira y el Talibán tomaba distritos enteros de Afganistán, a veces incluso dos en un mismo día.

En el Cáucaso, la formación de una provincia del ISIS a costa de la escisión de la veterana Emirato del Cáucaso, vinculada a Al Qaeda, ha provocado la existencia de dos organizaciones débiles cuyos militantes prefieren realizar la yihad en Siria e Iraq a hacerlo en casa y estar a a merced de las fuerzas antiterroristas rusas en cualquier momento.

En contraposición al Cáucaso, los grupos yihadistas en Yemen corren mejor suerte y fruto del caos en el que sumergió el país tras la toma de la parte occidental del mismo en manos de houthis y partidarios de Ali Saleh, AQPA y grupos afines fueron capaces de hacerse con el control de grandes extensiones del oriente del país incluyendo la capital de la provincia de Hadramaut, de la que solo salieron tras un pacto con las fuerzas de la coalición árabe que apoya a Hadi.

Pero sobre todo es en África donde los éxitos de las redes yihadistas son más importantes y a la vez poco publicitados siendo curiosamente estos frentes los más próximos al Mediterráneo y por consiguiente las consecuencias de dichos éxitos los que tarde o temprano nos acabaran afectando.

En África, existen tres focos a tener en cuenta debido a la fuerza de las organizaciones yihadistas allí presentes y otros frentes de menor entidad pero que no hay que descuidar. Dentro del primer grupo estaría Somalia con Al Shabaab, Nigeria con Boko Haram y el Sahel con JNIM y Ansarul Islam, mientras que los focos secundarios serian el Sinaí, Libia, Túnez y Argelia.

 Al Shabaab comenzó un declive coincidente con los éxitos de la operación militar internacional  para llevar la paz y un gobierno estable al país y la proclamación del Califato ISIS que provocó la escisión de diversos grupos, sin embargo con el tiempo se ha repuesto y es capaz de recuperar territorio en Somalia y lanzar ataques a países vecinos como Kenia.

Boko Haram llegó a su fase mayor expansión prácticamente al mismo tiempo que se constituía en wilaya del Estado Islámico, sin embargo la operación militar lanzada por los ejércitos de países limítrofes en cuyo suelo operaba Boko Haram, redujeron considerablemente su fuerza militar y su territorio.

 Además, la actitud errática de su líder Abubakar Shekau propició su sustitución por un líder más próximo a Al Baghdadi, lo que en la práctica ha dado lugar a la existencia de dos Boko Haram, uno dirigido por Shekau cuyo campo de operaciones es Nigeria, Níger, Camerún y Chad y otro más próximo al ISIS cuyo objetivo pasa por extenderse por el Norte de Nigeria, Benín, Togo..etc.

 En el Sahel, los intentos del Estado Islámico por implantarse son infructuosos, llevando la voz cantante en la zona la JNIM, vinculada orgánicamente a AQMI y Al Qaeda Central. Por si esto fuera poco, la otra organización relevante en la zona, y de la que se rumorearon contactos con el ISIS, como es Ansarul Islam está pasando por horas bajas ante los rumores de muerte o enfermedad de su líder Malam Dicko y su sustitución por Jafar Dicko a finales de junio de 2017.

Si el Estado Islámico se encamina hacia su marginalidad en Iraq y Siria, Al Qaeda está alcanzado su fase de máximo esplendor, lo que a la larga puede tener consecuencias funestas para la organización yihadista al ponerse en el radar de diferentes países y sus ejércitos.

 Y es que el anuncio de Donald Trump de que Estados Unidos dejaría de financiar y armar rebeldes en Siria motivó que HTS (Al Qaeda en Siria) considerase innecesaria la existencia de otros grupos rebeldes en Idlib que antes servían como receptores de la financiación de Europa, Estados Unidos y el Golfo y procedió a atacar a Ahrar al Sham, al que derrotó en cuestión de días.

 Así pues, HTS y grupos afines como el Partido Islámico del Turquestán mantienen bajo su control los pasos fronterizos con Turquía, numerosas localidades y la capital provincial lo que puede llevar a la declaración del Emirato de Idlib, esta proclamación sería una línea roja para Trump lo que facilitaría la intervención del ejército turco, del sirio con ayuda rusa y/o bombardeos estadounidenses.

Por ultimo, cabe no olvidar al frente invisible, esto es, el de las redes terroristas implantadas en Occidente y, si bien es obvio que las del Estado Islámico existen y están siendo activadas sus células para atacar, también es cierto que las de otros grupos como Al Qaeda también existen como demuestra el hecho de que llegan voluntarios occidentales a diferentes frentes de la Yihad.

Secciones
#OrainInternacional#OrainOpinión

Relacionado con