De madres, pioneras, Emy Winehouse y otros bichos raros (Un artículo de Idoia Saralegui)

De 158 esculturas femeninas existentes en Gran Bretaña, 110 eran alegóricas (Justicia, Arte, Guerra...), 29 son de la Reina Victoria y otras 14 de la Virgen María
Pioneras

Firma: Idoia Saralegui

El domingo pasado fue el día de la madre. Reconozco que estoy en ese momento de la vida en el que tengo la inmensa suerte de poder celebrar el día con la de arriba y con los de abajo. Pero, aun así, como soy un poco picajosa, siempre he pensado que es una celebración comercial, patrocinada por la sección de perfumería de El Corte Inglés. Un poco en la línea del Día de los Enamorados, inventado, sin duda por grandes superficies con floristería y tienda de chocolate.

            Y, de repente, ayer una amiga me mandó un artículo y me desmontó parte de los prejuicios sobre el origen del Día de la Madre. Y no se si es verdad, pero prefiero creerme que se inició como una proclama antibelicista que como una excusa para agradecer ese collar hecho con macarrones que todas hemos recibido alguna vez.

           Según esta teoría, la escritora Julia Ward Howe, autora del Himno por la batalla de la República, convocó en 1870 a todas las mujeres del mundo a rebelarse en contra de las guerras en su Proclama para el Día de las Madres.

            Mujer y pacifismo es un tandem indisoluble y, sin embargo, si preguntamos por figuras relevantes del movimiento pacifista, todo el mundo nombrará a Gandhi, Martin Luter King, el Dalai Lama o Nelson Mandela. Que sí, que lo son; pero es curioso que en la memoria colectiva no esté así de grabado el nombre de mujeres de la misma relevancia, como Rigoberta Menchú, la birmana Aung San Suu Kyi, Teresa de Calcuta, las Mujeres de Negro o, incluso, las Madres de la Plaza de Mayo, quienes rechazan expresamente el derecho a la venganza en la situación más cruel y difícil.

            Lo de siempre… Las mujeres hemos participado activamente en la historia, construido sociedades y futuro, pero se nos ha tapado de manera consciente y se nos ha derivado al ámbito de lo privado, lleno de sentimientos, de hijos, de anuncios publicitarios, de collares de macarrones y frascos de colonia.

El otro día me contaron que Londres está tan saturada de estatuas que hay una limitación para instalar nuevas, excepto en los espacios destinados a esculturas temporales. Tiene la ciudad cientos de estatuas de hombres relevantes en la historia por una u otra razón (Laurence Olivier, George IV, George V, Ricardo I, Sherlock Holmes, Oliver Comwell, Winston Churchill, Shakespeare, Duque de York, de Wellington, etc…), y solamente hay cuatro dedicadas a mujeres: la reina Victoria, la sufragista Emmeline Pankhurs, la enfermera Florence Nightingale y la cantante Amy Winehouse en Candem Town, a pie de acera, sin pedestal ni nada. Para que todo el mundo pueda fotografiarse con  ella como si fuera una más.

            Otro dato: de las 158 esculturas femeninas existentes en Gran Bretaña, 110 eran alegóricas (Justicia, Arte, Guerra…), 29 son de la Reina Victoria y otras 14 de la Virgen María. Al menos parece que no solo del encaje del Brexit viven los políticos allí y en este 2017 han acordado celebrar a las mujeres pioneras con la colocación de nuevas estatuas en diferentes ciudades tratando de compensar un poco esta invisibilidad histórica a la que se nos había condenado.

También en Pamplona se inauguró hace unos días el Parque de las Pioneras, con 6 paneles que nos hablan de Julia Fernández (maestra nacionalista y feminista, excomulgada durante la guerra civil por defender sus ideas), Martija de Jauregi (curandera especializada en ginecología procesada por la Santa Inquisición), Mª Josefa Molero (química doctorada con premio extraordinario en la postguerra civil integrante del equipo investigador de la Universidad de Oxford), María de Lucea (costurera, bordadora y cordonera de la Casa Real), Rita Aguinada (cantante solista del Orfeón pamplonés e impulsora de las Emakume Abertzale Bazta) y, finalmente, Francisca Sarasate (escritora y fundadora de la revista de moda la Gaceta de París).

Son nuestras pioneras. Las que nos abrieron el camino en la exploración de nuevas tierras. Un regalo verdaderamente útil que ofrecer a nuestras hijas alrededor de este día de la madre. Pero entendiendo madre no desde el prisma biológico de “mujer que ha parido” sino como raíz y origen de todo.

Porque sin ellas ninguna de nosotras hubiera podido ser.

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