El Movimiento popular resiste en el Rif pese a la represión policial (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero Duras escenas de represión por parte de la policía marroquí contra la población rifeña se sucedieron el lunes por la tarde en Al Hoceima (Alhucemas) y...
Una de las concentraciones de estos días. Foto: Twitter (@ymouled)
Una de las concentraciones de estos días. Foto: Twitter (@ymouled)

Firma: Cierzo Bardenero

Duras escenas de represión por parte de la policía marroquí contra la población rifeña se sucedieron el lunes por la tarde en Al Hoceima (Alhucemas) y localidades circundantes para frenar las multitudinarias manifestaciones populares convocadas en Eid el Fitr, el día en que se celebra el fin del Ramadán y que se saldaron solo el lunes con 150 detenidos.

Las manifestaciones de ayer son la culminación de un proceso de protesta que comenzó con el estallido popular surgido a finales de octubre de 2016, exigiendo que se esclareciese la muerte de Mouhcine Fikri, un joven vendedor de pescado rifeño que murió aplastado en un camión de la basura tras un encontronazo con las fuerzas de seguridad marroquíes.

De reclamar una investigación independiente y el castigo a los responsables de la muerte de  Mouchine, pronto se pasó a una nueva fase de protesta en el que además de las reclamaciones originales se sumaban otras de carácter, político, social y económico para la región.

Y es que las condiciones de vida en el Rif son durísimas fruto del abandono total por parte del Estado marroquí como castigo a esta rebelde región del país en el que las protestas y revueltas han sido cíclicas a lo largo del siglo XX, muchas veces difíciles de sofocar debido al espíritu combativo de sus habitantes.

Siendo parte del Protectorado Español de Marruecos durante más de cuatro décadas, los rifeños encabezados por Abd el Krim se alzaron contra sus colonizadores en los años 20 infligiendo al Ejército español durísimas derrotas como la de Annual antes de ser derrotados por la actuación conjunta de los ejércitos francés y español.

Tras la marcha de España de la zona en 1956, el Rif, junto al resto de la zona norte del Protectorado pasó a manos marroquíes, siendo el futuro rey Hassan II el encargado de aplastar salvajemente la sublevación rifeña que tuvo lugar en 1959 en protesta por la discriminación sufrida por su condición de bereberes.

Aunque el Rif vive en una especie de Estado de Alerta y ocupación militar desde esa fecha, en 1981 y 1990 los jóvenes rifeños se echaron a las calles para protestar por las condiciones de vida a las que se veían sometidos desde 1959, siendo aplastados de forma inmisericorde por las fuerzas de seguridad.

Pese, o debido, a los precedentes históricos, los rifeños han vuelto a tomar las calles, hartos de que el actual monarca no cumpla la palabra que dio hace unos años en una visita a la región en la que se comprometía a llevar inversiones a la zona, mejorar los servicios y aliviar la represión.

Para coordinar las movilizaciones y las diferentes reivindicaciones que iban saliendo a la palestra surgió el Movimiento de Popular del Rif, también conocido como Hirak (El Movimiento) cuyo nacimiento desvinculado de las organizaciones políticas y sociales tradicionales le ha dado un carácter transversal, cívico, pacífico y moderno.

Sus formas de protesta usando la desobediencia civil y evitando la confrontación con la policía, y la amplia representación ideológica de sus componentes, provocan que el Majzen no pueda acusarles de independentismo, islamismo o empleo de la violencia sin caer en la caricatura ante el resto del país que muestra simpatía por el Movimiento y que incluso se ha manifestado en su apoyo.

El Majzen se ha encontrado con un rival al que no puede comprar con prebendas como ha hecho con la totalidad de los partidos representados en el Parlamento, con los sindicatos u organizaciones sociales tradicionales y en vez de optar por la vía sencilla, que es satisfacer en todo o en parte las demandas sociales de los rifeños, ha optado por aplastar a Hirak.

Una ola de detenciones ha descabezado varias veces a Hirak, aunque siempre hay un activista dispuesto a tomar el testigo del compañero que ha sido capturado (o se ha entregado a las fuerzas de seguridad para evitar males mayores) y ha sido llevado antes los tribunales para ser condenados a largas estancias en prisión.

En este cometido, el Majden no se ha detenido ni en usar a clérigos para insultar a los activistas en los sermones de los viernes, tal y como le ocurrió a Nasser Zafzafi, líder de Hirak, que fue acusado y condenado a una larga sentencia por interrumpir a un clérigo que le insultaba como parte de la prédica.

La situación se le empieza a ir de las manos a Marruecos, que ve que pese a la presión las movilizaciones no se frenan en el Rif, se extienden al resto de Marruecos con el apoyo de organizaciones bereberes, de izquierda como Vía Democrática o islamistas ilegales pero tolerados como Justicia y Caridad y dan el salto a Europa con concentraciones de apoyo en Madrid, Bruselas, Paris o Ámsterdam.

Además, con el verano llegarán al Rif decenas de miles de personas que residen en Europa para pasar sus vacaciones con la familia y que podrían sumarse a las protestas y en especial a la manifestación convocada por Hirak para el 20 de julio que, probablemente, será multitudinaria y con replicas por todo Marruecos al ser convocada en las mismas fechas en las que se concentra el Movimiento 20F, surgido tras la Primavera Marroquí con objetivos similares a Hirak.

Ante el desafío, y viendo que la represión policial no hace mella en el Movimiento Popular, Mohamed VI tiene dos opciones; o realizar concesiones en el Rif (algunas de ellas aplicables al resto del Estado) o provocar la radicalización de Hirak hacia posiciones islamistas, secesionistas o violentas para deslegitimar el movimiento.

Si opta por la primera opción tiene que invertir en el desarrollo del Rif y aprobar leyes contra la corrupción, si opta por la segunda solo tiene que aprovechar a un Hirak descabezado para infiltrarlo y empujarlo a posiciones políticas por ahora minoritarias en la región por mucho que en las manifestaciones ondeen banderas amazighs o de la República del Rif.

Un foco de inestabilidad a las puertas de Europa puede llegar a ser motivo de preocupación para la Unión Europa con la que Marruecos mantiene buenas relaciones en temas económicos, comerciales o de seguridad, lo que podía llevar a Bruselas a sugerir a Rabat la búsqueda de una solución negociada al conflicto.

Por de pronto, Mohammed VI ha anulado las vacaciones del Gobierno hasta que se solucione el conflicto y ha autorizado a este a realizar concesiones al Rif de carácter social a fin de aplacar las protestas.

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