‘Navarra’ es la palabra superior a ‘auzolan’ (Un artículo de Eneko Abal)

“La cultura del agua” o “vascones” pasó a denominarse “la cultura de la zona estratégica de agua y montañas” o nabarri
Centro del Castro Silbaniano, hoy Beriain, en Unanu. Foto: Eneko Abal
Centro del Castro Silbaniano, hoy Beriain, en Unanu. Foto: Eneko Abal

Firma: Eneko Abal

El anterior artículo anotaba que el pueblo de los barscones corresponde a la Baskunsa mencionada por los musulmanes de la zona de Sangüesa (Rocaforte), que toda la sociedad que hablaba y se comportaba como ellos era percibida y etiquetada como “vascona”, y que los denominados nabarri eran los que habían sido “vascones”. Y que las dos terminologías de barscunes y nabarri proceden de las raíces uar y nava además de que ambas están relacionadas con ur, agua en esta idiomática del Pirineo occidental.

Coca Tamame aseguró que bar es el sufijo celta barr, barg, berg, Francisco Villar que bar, var, uar es la raíz de bar-sk-on-es, y Untermann que la coincidencia entre barscones y “vascones” era casual para la Historia. Pero esto en el artículo anterior aparece como un mero desarrollo argumental para la conclusión conocida de que “vascones” es la palabra anterior de “navarros”. Aquí vamos a indagar de forma muy esquemática en esa raíz y qué nombres tuvieron sus sociedades antes de ser las conocidas nabarri.

Vaya por delante que los nabarri han sido tachados siempre de “vascones” en una herencia de etiqueta romana bastante peculiar. Que los wascones y los hispani wasconum son los de la zona franca en el río Garona y la falda pirenaica; que barscones y uarakos eran la moneda que Roma impuso en uno de estos zonales del Pirineo occidental; que casualmente la terminología barscones quedó asociada a “vascones” para la posteridad; y que todo esto ocurrió porque en resumida cuenta fue el sistema romano el que triunfaba y monopolizaba Europa, lo que llevó a la cultura del agua, a la navarra, a sufrir una gran cantidad de crisis en ese recorrido.

Pero la historia de esta cultura merece siempre otra vuelta de tuerca más por su propia idiosincrasia, y en este caso es porque no posee precisamente el carácter universalista que hoy vemos de forma clara en el sistema actual. De hecho era un antagónico de lo que acabó perpetuándose en esta geografía. Esta cultura era lo contrario de la universalidad, lo contrario de la etiqueta, el muy extrañamente denominado socialismo tribal. Para comentar sobre este término y sobre los pueblos organizados con esta extraña forma vamos a acudir a la figura de Auñamendi, la montaña que es hoy el Pic d’Anie en el Pirineo y, a través de ésta piedra singular de la historia pirenaica, describiremos su norte y sur a lo largo de la sociopolítica general desde el siglo II hasta el siglo VIII para ver cómo fueron estas comunidades hasta la llegada de Onneka y Enneko.

Siglos I, II y III: Gallia Aquitania al norte y civitas vasconum al sur

El norte es la región romana de Gallia Aquitania que pasará a denominarse Novempopulania en una de muchas reordenaciones. Señalan la zona como Aquitania en batallas desde el siglo I con César y porque más tarde en la reforma de Diocleciano del siglo III se le ingresó en la Novempopulania. El sur es la región romana de Tarraconense y en ella habitan los araquelitani que menciona Plinio en una batalla. Son varias poblaciones las que se citan en las clásicas civitas vasconum. Todos etiquetados como “vascones”.

Siglos IV y V: Aquitania, Sarasacio y Ruchonia y el Emporion

En el norte, tras el descontento por las reordenaciones que traían la migración y desaparición de tantos pueblos, Roma desaparece como centro. Aquitania se levanta como ducado entre otros de Europa y anotan haber recibido a dos duques de las montañas de Auñamendi (en realidad estaban certificando su alianza cultural para las próximas batallas como vamos a ver).

Los dos duques de las montañas que habían aparecido en la corte de Eudon de Aquitania se mueven al sur por su cultura, bien por el altar del Ebro o bien por su pastoreo ancestral de la Bárdena (por ejemplo). Allí se encuentran o son parte de los Bagaudas Aracellitani enfrentados al general Flavio Merobaudes. Un importante personaje que había vivido la decadencia romana con Juliano, Valentiniano I y II y con Graciano, y distinguido por su persecución contra los Bagaudas en general. Bagaudas fue una etiqueta de Roma para excusar a esas sociedades que se revolvían en el norte de la península ibérica en pleno colapso. En la excusa del 443 dC Merobaudes dice básicamente haber reconstruido la misma batalla de Plinio y derrotar a los Bacavdae Aracellitani, los Bagaudas alrededor del Araciel del Ebro. Dos décadas después, en la decretal de 465 dC, el Papa San Hilario describió una gran geografía autónoma del norte para instar a la centralidad tarraconense a que respete la demarcación cultural del Emporion del Ebro y a su obispo Silvano.

Siglos VI y VII: Aquitania y Gascuña y nabarri y pampilonenses

En el norte el ducado de Aquitania, los antiguos hispani wasconum, llevan generaciones sobreviviendo como ente en Europa y aparece un nuevo condado a su lado, el de los wasconum, el condado de Gascuña en el río Garona, un condado creado por Carlomagno en esa zona. Acontece una época de varias batallas contra él y otros afamados generales donde se juntaron en un mismo ejército los hispani wasconum a unos pampilonenses y nabarri que llegaron del propio Pirineo. Los nabarri eran los que anteriormente se presentaron en la corte del duque Eudon.

En el sur aparecen dos ducados de Sarasacio y Ruchonia que son los que al evolucionar se juntan como nabarri, también se narra a unos pampilonenses. Este apunte parece más bien empírico ya que está junto a otras denominaciones zonales y no políticas (“hispani wasconum, pampilonenses y nabarri”), con lo que puede superar la descripción geográfica del reino de Pamplona y señalar perfectamente una forma de vida pampilonense. En cualquier caso en la margen del Ebro se sufren numerosos enfrentamientos con la aparición y ejercicios de expansión de musulmanes y visígodos, ejemplificados en los personajes Banu Qasi, Abd al-Rahman o Leovigildo.

Éste último y sus descendientes visígodos empezaron a ser conquistados por la cultura de los Abd al-Rahman I, II y III precisamente mientras estaban en una batalla por esta zona del norte. Y se los llevaron literalmente por encima. La expansión de la cultura musulmana practicó con ellos un tiempo de conquista récord para la historia después del canto en el Sajrat Abbad del general Tariq en Cádiz. Fue un tiempo en el que las incursiones de Abd al-Rahman pasaban por esta zona del Pirineo para cantar en Sajrat Qais.

Hecho este resumen sólo hay que empezar a relacionar raíces y evoluciones para ver sus pocos y gruesos troncos. Para empezar por la más familiar al euskaro de hoy, la raíz ur se ve en forma uar en lugares como Uarayuarr sobre Aralar evolucionada al Baraibar de hoy, pasa de uar a bar, y poco más al norte lo que se llamó vartea es ahora uartea, lo cual describe que en la zona norte de Aralar, en Baztán, la terminación uar estuvo en var en esa zona, y en bar.

Haciendo el mismo ejercicio con lo que Coca Tamame señalaba como celtíberos sale que la moneda uarakos de los berones tiene la raíz uar y sin embargo estos son señalados celtíberos primero y después “vascones”. Esto hace preguntarse qué eran los berones si no la raíz berg del agua. Más cuando en la zona se mencionan unos bagaudas aracellitani que llegaban hasta la Bárdena del Ebro en el colapso del sistema romano. Eran las sociedades del tronco barg.

En el plano europeo ya había salido que los hispani wasconum fueron la raíz war más próxima a Hispania. Se conocieron primero como wascones los del condado de Gascuña, los gascones sobre el río Garona. Desde ese río hasta el Pirineo estuvo el ducado de Aquitania en una clara referencia al agua en aquae y a ani, agua y el pic de Anie o Auñamendi (que es como se traduce Pirineo en esa lengua). Aquitania es la traducción latina del concepto “navarra”: el agua y la montaña.

En resumida cuenta, la sociedad de comportamiento relacionado con el agua fue conocida en un principio como eso, la sociedad del agua. Un conjunto de comunidades en el Pirineo occidental que compartieron elementos estructurales donde el agua era protagonista, como la raíz ur en sus nombres, los altares de sus deidades o peculiaridades de su forma de vida. Cada una se sirvió de las otras como complementarias y necesarias cerrando un círculo civilizatorio que proyectó a la perfección la propiedad de dinamismo, comportándose como un gran auzolan cultural en torno al agua, como una nava a fin de cuentas: Navarra es el concepto superior a batzarre y auzolan.

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