¡Que no nos toquen los ‘Fueros’! (Un artículo de Unai Hualde)

Firma: Unai Hualde* Si hay algo que es cada vez más evidente en el Estado español y que está quedando de manifiesto de manera más palmaria a nivel internacional...
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Firma: Unai Hualde*

Si hay algo que es cada vez más evidente en el Estado español y que está quedando de manifiesto de manera más palmaria a nivel internacional es la preocupante politización de los órganos jurisdiccionales de todo orden, lo que venimos a llamar “la justicia”. Hasta el punto de que hay actuaciones sonrojantes en el que se retuercen leyes con interpretaciones imposibles y se fuerzan formas y procedimientos. Y no hay detrás nada que tenga que ver con la lógica, la justicia o la equidad sino simplemente un mero interés político.

En esta alocada tendencia que viene siendo clara ya con los tribunales de jusiticia parece ser que en los últimos tiempos alguien en el Estado ha descubierto las potencialidades del Tribunal de Cuentas. Un órgano creado por la Constitución de 1978 y al que se atribuye la importante misión de la fiscalización del sector público y el enjuiciamiento de la responsabilidad contable. Un órgano que no ha dado lugar durante la mayoría de su vida a grandes noticias más allá de algunas poco edificantes para la propia institución hace un tiempo relacionadas con los lazos de parentesco y nepotismo imperantes en esa casa.

Sin embargo, el Tribunal de Cuentas ha pasado a cobrar en los últimos tiempos un inusitado protagonismo en causas de innegable actualidad y relevancia política en el Estado español. El ejemplo más claro y que se encuentra plenamente vivo es el relacionado con los trámites para que el ex presidente de la Generalitat Artur Mas y otros ex miembros del ejecutivo catalán paguen los gastos que ocasionó la consulta del 9-N y además acelerando las diligencias a velocidad de vértigo para intentar que así sea antes del próximo 1 de octubre.

Y en este contexto no podíamos esperar que Navarra, la comunidad foral en la que cuatro fuerzas políticas abertzales y progresistas alternativas al régimen tradicional de UPN-PP-PSN estamos demostrando que se puede gobernar de otra forma y con solvencia, se salvase de las garras del Tribunal de Cuentas. Acabamos de salir, en plenos sanfermines, de un esperpéntico episodio en el que una asociación del entorno ultra – “justicia et veritas” – ha intentado sin éxito que este Tribunal condenase por responsabilidad contable a la principal figura política que simboliza el cambio en Navarra – la presidenta Barkos – aprovechando las lagunas del sistema de  dietas del Ayuntamiento de Pamplona vigente hasta 2013. Una operación de persecución política con base jurídica endeble que ya había sido resuelta por múltiples órganos administrativos y jurisdiccionales y que no les ha salido tampoco esta vez.

Y cuando aún no nos habíamos repuesto de esta noticia vuelve el Tribunal de Cuentas insistiendo con una pretensión con la que lleva meses de fiscalizar la gestión económico-financiera de la Comunidad Foral saltándose el marco y los procedimientos establecidos en nuestro régimen foral en el que el único órgano externo competente para fiscalizar las cuentas de Navarra es la Cámara de Comptos. No es la primera vez. Ha habido otros episodios en los años 80 y 90 e incluso varios conflictos competenciales entre este Tribunal y la Cámara de Comptos desde el año 2000 pero siempre se han resuelto desde la colaboración entre ambos y en el marco establecido.

Lo curioso es que no siendo la primera vez nunca se había llegado tan lejos de manera que, tras los requerimientos realizados y la explicación motivada del Consejero de Hacienda y Política Financiera haya sido el propio Presidente del Tribunal de Cuentas quien se ha dirigido de forma expresa a la Presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, reiterando el requerimiento y anunciando consecuencias en caso de negativa.

Y aquí es por donde las principales instituciones de Navarra (el Gobierno de forma colegiada y el Parlamento a través de una declaración unánime) han decidido esta semana poner pie en pared. Y todos los grupos parlamentarios hemos cerrado filas con nuestro Gobierno y su Presidenta para dejar claro que no se puede  exceder el marco legal pactado entre el Estado y Navarra y no se puede pervertir una fórmula de colaboración acordada por la que es la Cámara de Comptos la que fiscaliza las cuentas de la Comunidad Foral y remite sus informes al Tribunal de Cuentas.

Quienes representamos a Geroa Bai en las instituciones forales vamos a mantener una posición firme en la defensa de la integridad del Régimen Foral de Navarra. Nos alegra que lo hagamos al unísono en el Parlamento. No podía ser de otra forma porque lo que está en juego es demasiado serio. Y es que las navarras y navarros podremos discutir de muchas cosas, hasta del fuero o el huevo. Pero lo que no vamos a estar dispuestos (y en eso parece que estamos todos de acuerdo) es a que nos los toquen. Los fueros, digo.

*-Unai Hualde es vicepresidente del Parlamento de Navarra y parlamentario foral por Geroa Bai

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