OBITUARIO | Fermín Ezcurra Esain, el presidente que dotó a Osasuna de sus señas de identidad

Al frente del club entre 1917 y 1994, levantó Tajonar y con su gestión económica y deportiva evitó la transformación en SAD
fermin ezcurra esain

Hubo un tiempo en el que Fermín Ezcurra y Osasuna eran sinónimos. Hubo un tiempo, de hecho, que no cabía pensar en uno sin el otro y el otro sin el uno. La segunda autoridad más importante de Navarra, por delante incluso del arzobispo de Pamplona y Tudela, solía bromear con todo el respeto que se le puede imaginar a un hombre profundamente religioso.

Llegó, casi de tapadillo, en el año 1971, para vigilar el plan de pagos de un préstamo de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona y se quedó al frente del club. Las malas lenguas decían, ya entonces, que no sabía de fútbol y sí de números.

La historia le va a recordar como el mejor presidente, el responsable de que hoy Osasuna conserve orgulloso su condición de Sociedad Deportiva y como el osasunista que rescató al club en dos ocasiones del desastre total gracias a una poderosa combinación que hoy muchos desprecian: prudencia y austeridad.

Sobre ambas rescató al Osasuna que deambulaba por aquella Tercera división de los años 70 del siglo pasado arrastrando la deuda que generó el traslado del viejo campo de San Juan al modernísimo, entonces, estadio de El Sadar. De ahí lo condujo hasta un cuarto puesto en Primera división y a la Copa de la UEFA, cuando Europa seguía siendo una quimera, también en lo futbolístico.

Con prudencia y austeridad -era un hombre de su tiempo- y otro ingrediente ahora exótico, la visión de futuro, dotó al club de la más poderosa de sus señas de identidad: Tajonar.

El club que ponía a sus jugadores a correr por la Vuelta del Castillo y que para preparar sus partidos andaba de prestado, ponía en el mapa del fútbol mundial el nombre de una localidad del Valle de Aranguren que hoy es reconocida por albergar una de las escuelas de fútbol más prolíficas de la Liga, que es tanto como decir una de las mejores del mundo. De ella y de su estadio ha vivido, y sobrevivido, Osasuna desde entonces.

Salió por la puerta de atrás. Fue una de las primeras piezas de lo que hoy sabemos que es ‘el fútbol moderno’ y cuando el descenso de 1994 era ya inevitable.

La última contribución de Fermín Ezcurra a la causa, ya muy lejos de los focos y del primer plano que ocupó durante 23 años, ha servido para colocar al club fundado en la Plaza del Castillo en la rampa de lanzamiento para la celebración de su centenario.

Hoy el osasunismo puede soñar con recuperar el estadio que él acabó de pagar y esas instalaciones que dan sentido a la pasión por los rojos. Un patrimonio, de imposible tasación emocional, que cual herencia del abuelo en manos de insensatos hubo que empeñar para evitar la desaparición.

Fermín Ezcurra Esain nació en Oricain (Navara) el 12 de setiembre de 1922. Ha fallecido en Pamplona el 6 de marzo de 2018. Tenía 95 años. Fue presidente del Club Atlético Osasuna entre 1971 y 1994. En la actualidad era Presidente de Honor del club.

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