¿Cómo podríamos aprovechar los 76 kilos de alimentos que cada año y por persona tiramos a la basura?

La OCU reclama una ley contra el desperdicio de alimentos y que incentive a las empresas a la donación de productos a bancos de alimentos
COMIDA DESPERDICIADA

La crudeza y duración de la crisis y sus todavía visibles consecuencias han conseguido que reparemos en algunos de nuestros hábitos y costumbres como consumidores y usuarios de determinados bienes y servicios. Y entre ellos, los que son de primera necesidad o básicos.

Conceptos como la ‘pobreza energética’ que hoy nos resulta, desgraciadamente, tan familiar tienen su origen en la precariedad económica y en  la reflexión que impulsan colectivos que pelean para que no solo tomemos conciencia de cómo vivimos.

Tiras a la basura 70 euros al año

El modo en el que producimos, compramos y consumimos alimentos también están en cuestión, máxime cuando observamos los cientos de kilos de comida que a diario desperdiciamos. Alimentos que no aprovechamos en casa o que se pierden en los estantes de las tiendas y supermercados.

En la Unión Europea, el desperdicio de alimentos se estima que ronda los 88 millones de toneladas al año. Eso supone que cada europeo desperdiciamos 173 kilogramos per cápita. En España las cifras son sensiblemente menores.

En total y por persona y año, la cantidad de comida que no aprovechamos ronda los 76 kg de alimentos, según la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios, Hispacoop, que ofrece en su web consejos para aprovechar mejor los alimentos. 

Según el mismo estudio, la mayor parte de los 7,7 millones de toneladas de comida que tiramos es fruta, (27,6%), verduras (15,1%) y el pan (5,4%). Las cifras del Ministerio de Agricultura dicen que el 42% de los productos se pierden en casa mientras que la hostelería y la restauración desperdicia el 14 %.

En 2015 un estudio del Ministerio de Agricultura estimaba que al año tiramos comida a la basura por valor 70 euros por persona.

BANCO DE ALIMENTOS

En general, desperdicio de comida y nivel de riqueza de un país van de la mano. Cuanto más rica es una sociedad, mayor desperdicio por persona. Pero lo que tiramos en casa o se pierde en los lineales no es todo lo que se desperdicia.

Un 39% de los alimentos se pierde durante los procesos productivos, que incluyen, por ejemplo, las cosechas que no se recogen o se entierran (caso de determinadas frutas) para no ‘inundar’ el mercado de un determinado producto, y un 5%, es lo que no pueden aprovechar distribuidores y las tiendas y supermercados.

Teniendo en cuenta todo lo que se pierde y estropea en el mundo la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ofrece un dato que, a escala mundial, resulta escalofriante.

Un tercio de la comida que se produce en el mundo durante un año para el consumo humano o bien se pierde o bien se desperdicia a lo largo de la cadena de consumo; es decir, desde que sale de las explotaciones agrícolas y ganaderas para iniciar su recorrido por plantas de procesamiento, mercados, minoristas, operaciones de servicio de alimentos y nuestras cocinas colectivas.

¿Cuánta comida es esa? Unos 1.270 millones de toneladas. Una cantidad que suficiente para dar de comer al año a tres mil millones de personas. Cada año los habitantes de los países más industrializados tiramos más de 680.000 toneladas de alimentos.

Hablamos de alimentos, pero detrás de la producción de un alimento que finalmente no cumple la función para la que ha sido cultivado o criado, procesado, transportado, almacenado y distribuido hasta llegar a nuestra mesa hay una enorme cantidad de recursos que se despilfarran.

Tierras que se aran inútilmente, toneladas de semillas (también transgénicas) y de fertilizantes, litros y litros de agua, de combustibles de todo tipo para trabajar los cultivos o con animales, mano de obra, embalajes y hasta horas y horas para el diseño e implementación de campañas de marketing y comunicación…

Una ley contra el desperdicio

En ese contexto, organizaciones de consumidores como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) consideran imprescindible que una ley contra el desperdicio de alimentos y reclaman a los partidos políticos representados en el Congreso español que se pongan a la tarea.

Se trata de hacer algo similar a lo que ya se ha conseguido en Francia o Italia, donde cuentan con un marco legal que pone límites al desperdicio de comida. La OCU sugiere que una futura ley española debería contemplar al menos cinco medidas para reducir la cantidad de comida que tiramos.

  1. Todos los agentes implicados en la cadena productiva (producción, generación, distribución y comercialización) estarán autorizados a donar o ceder los excedentes de alimentos o aquellos que descarten, y regular el orden de preferencia de las donaciones: a bancos de alimentos, alimentación animal o abonos, en este orden.
  2. Prohibición de todo tipo de práctica empresarial dirigida a estropear alimentos con el fin de “hacerlos inservibles para su consumo”.
  3. Se debe garantizar que las fechas de caducidad y de consumo preferente de los alimentos se establecen según criterios de calidad y seguridad alimentaria y “no en función de intereses económicos particulares”.
  4. Las administraciones con competencias deben conceder beneficios fiscales para aquellas empresas que donen alimentos a organizaciones benéficas y bancos de alimentos.
  5. Fomento de la reutilización y reciclado de alimentos que no están en condiciones de ser donados según un orden de prioridad: para su transformación en otros productos, alimentación animal, compostaje o producción de biogás.

“Es necesaria una regulación que incentive y favorezca la donación de alimentos, así como que se ordene la gestión de los alimentos desechados no aptos para el consumo de forma respetuosa con el medio ambiente”, reclama la organización de consumidores.

Y no olvidemos que, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, alimentar al ganado con la comida que tiramos proporcionaría a nivel global los cereales suficientes como para alimentar a 3000 millones de personas.

 

 

También en la Unión Europea

La comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ya ha propuesto medidas para reducir el desperdicio de alimentos en la Unión Europea.

Entre ellas, que estudie medidas para facilitar a los consumidores más y mejor información sobre las fechas de caducidad, la fórmula “consumir preferentemente antes de” así como que se informe sobre la utilidad de los alimentos una vez superada dicha fecha. Todo ello, claro está, preservando “la salud pública y el medio ambiente”.

Por otro lado, los eurodiputados, en línea con la propuesta lanzada por la OCU, plantean a Bruselas que impulse las donaciones de alimentos introduciendo exenciones fiscales en el IVA.

En el mismo sentido, han pedido que el Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados (FEAD) tenga la posibilidad de financiar el coste del transporte, almacenamiento y distribución de donaciones colectivas de alimentos.

Más info:

Gestión de los Alimentos y Residuos en el Hogar [.pdf]

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