¿Pueden las pelis románticas perpetuar la violencia contra la mujer? La respuesta te sorprenderá

Una tesis doctoral presentada en la UPNA analiza el concepto de "utopía romántica" y todo lo que éste acaba por tapar y permitir
La "utopía romántica" de nuestra sociedad acaba por permitir conductas violentas hacia la mujer | Foto: Navarra Orain
La "utopía romántica" de nuestra sociedad acaba por permitir conductas violentas hacia la mujer | Foto: Navarra Orain

Las películas de Disney, las películas románticas y algunas series de televisión pueden contribuir a la dependencia emocional y a la violencia contra las mujeres. En general, contribuyen a perpetuar la violencia de género todos aquellos elementos de la sociedad que apuntalan el actual modelo de amor romántico. Es lo que puede extraerse del trabajo de Rut Iturbide Rodrigo, profesora e investigadora en el Departamento de Trabajo Social de la UPNA, y que acaba de presentar su tesis doctoral.

fraseromantico2“Los modelos de relación entre hombres y mujeres propuestos en películas y series de ficción mantienen la estructura de desigualdad de género de nuestra sociedad“, señala la nueva doctora, que ha analizado, con perspectiva de género, las relaciones entre hombres y mujeres en la sociedad actual a través de un estudio de caso de la serie de televisión ‘El barco’.

La “utopía romántica” de las sociedades actuales “consigue, por ejemplo, que las mujeres, por ‘amor’, releguemos a un segundo plano nuestras carreras profesionales”, asegura Rut Iturbide. Pero no solamente: esa utopía romántica tiene consecuencias en la sexualidad, en las expectativas sobre la relación o en el peso que el amor tiene en la vida de las personas. “En las mujeres, el amor es un elemento clave de su existencia […]. Los hombres, en cambio, “disfrutan y sufren el amor, pero este no es absolutamente central en su vida, no es su fuente principal de reconocimiento social, porque tienen otras como el empleo, el deporte, etc.”, escribe la investigadora navarra.

Los hombres no lloran
Pero la utopía romántica no solamente provoca que haya diferencias en el concepto de lo laboral. No solo eso: también se dividen por género los roles del denominado “trabajo emocional”“de forma que hay emociones no solo permitidas, sino también promocionadas, en los hombres y prohibidas en las mujeres y a la inversa”.

¿Quién no recuerda aquella canción de Miguel Bosé, “Los chicos no lloran / tienen que pelear”? Según esta investigadora, algo así sigue ocurriendo hoy día, y se remacha cada día con series, películas o modelos de relaciones que podemos ver en los medios de comunicación. “A las mujeres se les permite y anima a llorar para expresar la tristeza, la alegría o la ira, mientras que ellos tienen más limitado acercarse a la tristeza y/o al llanto, pero sí son animados a expresar la rabia a través, incluso, de la violencia”, asegura Rut Iturbide.

La utopía romántica permite que los hombres tengan, “dada su socialización, mayor desapego” hacia las relaciones; y, además, que el “modelo hegemónico masculino de sexualidad” se imponga en toda la sociedad. “Lo que en realidad tiene lugar es un modelo sexual dual, en el que los varones tienen una sexualidad acumulativa, convertida en símbolo de estatus masculino frente a otros hombres”, afirma.

El dominio de los “mercados matrimoniales”
Y todo lo anterior acaba por convertirse en la cuarta consecuencia: el dominio por parte de los varones de los denominados “mercados matrimoniales”. “Ellos controlan las reglas de estos mercados matrimoniales, pues poseen más recursos -económicos, sociales y sexuales- que ellas, permanecen más tiempo en dichos mercados y, por tanto, tienen más mujeres para elegir, lo que explicaría en ocasiones la dependencia emocional estructural en las mujeres y la violencia que los hombres pueden ejercer contra ellas”, comenta.

fraseromantico1La idea del control masculino de los mercados matrimoniales se basa en los trabajos de la socióloga y escritora Eva Illouz, con quien ha trabajado Iturbide. Y, como se ve, en esa idea radica, definitivamente, la cuestión central: la utopía romántica acaba por explicar la dependencia emocional de las mujeres y la violencia de género.

Búsqueda de alternativas
La pregunta que muchas mujeres pueden plantearse, lógicamente, es: ¿qué opciones nos quedan para escapar de esa espiral? En su tesis doctoral, Iturbide apunta tres, consecuencia de su juicio y del de otras autoras. “La primera, adecuarse a los requisitos exigidos por el mercado matrimonial y el campo sexual y aceptar su posición dentro de ellos; la segunda, optar por ‘la sexualidad acumulativa’ como un estilo de vida emancipado, respondiendo e imitando a los varones, […] y asumiendo las consecuencias que esta práctica tiene para las mujeres; y la tercera, la única que consideramos adecuada frente al desapego ajeno, es un mayor desapego propio; esto es, construir una identidad en la que el amor sea importante, pero no nos invada la existencia”.

En román paladino, las tres opciones de la mujer pasan por plegarse a los deseos del hombre; por imitar al hombre en su sexualidad (cuantos más, mejor), aunque asumiendo que la sociedad lo verá mal; o decidir que el amor es importante, pero no es lo único. Y ésta es la opción adecuada, afirma.

Se trata de buscar “otros ámbitos donde conseguir reconocimiento social y donde las mujeres trabajemos para conectar con emociones que nos han sido prohibidas, algo que es clave no sólo para la prevención de la violencia de género, sino también para la tenencia de una vida propia”, concluye Rut Iturbide.

Secciones
#OrainIgualdad#OrainUniversidad

Relacionado con