#ReynoGourmet | Auge, declive y resurgimiento del Aceite de Navarra

Ya en 1929, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla, el aceite de Cascante fue reconocido y galardonado
aceite

Los olivares navarros vivieron su época dorada en la primera mitad del siglo XX, con galardones como el obtenido por un aceite de Cascante en la Exposición Universal de Sevilla en 1929 y una superficie de 8.682 ha en el año 1967. A partir de ahí fue descendiendo paulatinamente hasta 2.297 ha en el año 1995.

A partir de esa fecha se detecta un resurgimiento del cultivo, tras una reestructuración de las almazaras cooperativas existentes, reduciendo su número a las nueve que actualmente funcionan y al establecimiento de almazaras privadas, con un criterio industrial innovador y unos métodos de comercialización diversificados. Esto unido al gran avance en los procedimientos de extracción ha dado lugar a aceites con índices de calidad elevados que han colocado al “Aceite de Navarra” en el mercado nacional, rompiendo el tradicional destino como producto de autoconsumo. En este último decenio, la superficie cultivada de olivar ha pasado de 2.297 ha a 5.141.

El vínculo entre el origen geográfico y la calidad específica del producto, es consecuencia directa de las condiciones en que se produce, destacando la latitud (la mas al Norte de la Península Ibérica) y las condiciones edafoclimáticas del área geográfica delimitada, con suelos calizos, clima seco y soleado y con fuertes oscilaciones térmicas entre el día y la noche en el periodo de maduración, que hacen que esta sea paulatina, alargándose el periodo de maduración.

Si a esto se añade la necesidad de recolectar pronto para evitar el periodo de heladas (1º helada: 2º quincena de octubre), determinan el bajo grado se madurez con que se recoge la aceituna. Estos factores han dado lugar a la existencia de la variedad autóctona Arróniz, y a la adaptación al medio de las otras variedades (Arbequina y Empeltre), asegurando un producto final con características propias tanto en su composición química como en su evaluación organoléptica, tal y como reflejan los estudios con varios años de seguimiento, cuyos resultados denotan particularidades propias de estos aceites, destacando la elevada relación de los ácidos grasos oleico/linoleico (latitud y grado de maduración), y la intensidad del frutado (suelos calizos, clima seco y soleado, grado de maduración) evidencias ampliamente documentadas en la bibliografía científica, y que le diferencian de aceites producidos en otras latitudes.

 

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