Salvar al soldado Macron (Un artículo de Cierzo Bardenero)

El establishment político francés ha comenzado el rescate de la que parece ser su última esperanza
Macron

Firma: Cierzo Bardenero / @Cierzo_bardener

En un homenaje a la película Salvar al soldado Ryan, el establishment político francés ha comenzado el rescate de la que parece ser su última esperanza, tras caer a primeras de cambio los hijos mayores de la clase política tradicional (Juppé, Sarkozy y Valls) en sus respectivas elecciones internas

Tras un inicio fulgurante de este exempleado de la banca Rothschild y exministro socialista, Macron ha visto como su ascenso tocaba techo en torno al 21% de los votos y su estrella empezaba a declinar y a su vez Fillon volvía a coger aire, a raíz de una serie de polémicas declaraciones en torno al consumo y legalización de las drogas y, sobre todo, al calificar de crimen contra la humanidad la colonización francesa, tema tabú en una sociedad que todavía se vanagloria de la Grandeur de épocas pasadas.

Ante esta tesitura, y tal como ocurre en la película, diversos representantes de la clase política han salido a su rescate a fin de que Macron llegue a la segunda vuelta y ,a través del varias veces reeditado Frente Republicano, evite la victoria del Frente Nacional y acceda al Eliseo.

[Para leer más análisis de política internacional por Cierzo Bardenero]

Así pues, François de Rugy, a la sazón líder de un partido ecologista escindido de EELV por la aproximación de este al Front de Gauche, anunció su apoyo a Macron en detrimento de la candidatura del PSF en cuyas primarias había participado y del que había sido apeado en primera vuelta, alegando la imposibilidad de entenderse con el candidato elegido por las bases socialistas.

Si el apoyo de De Rugy puede considerarse oportunista, no lo es menos el apoyo del otro líder político que se ha mostrado partidario de sostener la candidatura de Macron.  Y es que Bayrou dio la sorpresa en una rueda de prensa celebrada en miércoles renunciando a presentarse a las presidenciales y tendiendo la mano al candidato de centro-izquierda en lo que en teoría podría ser un matrimonio perfecto ya que uno tiene apoyo popular pero no un partido y el otro tiene partido pero un apoyo popular que a duras penas llega al 5%, bien lejos del 10% o 18% de presidenciales pasadas.

Pese a las buenas palabras de ambos de estos días, no parece muy creíble de cara al electorado el apoyo de un político como Bayrou a un Macron al que hasta no hace mucho criticaba por sus vínculos con la banca internacional y por su responsabilidad en la política económica aplicada por los socialistas durante la presidencia de Hollande.

Cierzo

Todos los que se mueven en este mundo saben que en la política las matemáticas no rigen de igual forma que en la vida normal, que 1+1 casi nunca es 2, pocas veces suman más que 2 y la mayoría de estas no llega al 1,5 y, por tanto, las alharacas de quienes viven de pontificar en los medios, los gabinetes de asesoramiento y la clase política puede que no estén justificadas al sumar acríticamente el apoyo popular de De Rugy y Bayrou al de Macron, ya que dado que ninguno de los dos aparecía prácticamente en ninguna encuesta.

Es posible que el voto del candidato ecologista haya sido subsumido por la candidatura socialista o la de Macron y la de Bayrou tanto por la de este, como por la candidatura de Los Republicanos o la del PSF, con los que ha gobernado y en los que se ha enajenado enemigos de tal talla que sea visto obligado a acercarse a la joven promesa para mantener su espacio en la política estatal.

En relación al anteriormente citado “en política 1+1 casi nunca es 2”, existe otro factor a tener en cuenta para esta alianza, y otra que se rumorea que se está forjando entre las candidaturas de Hamon (PSF) y Melenchon (Front De Gauche), y es el rechazo que puede generar en los simpatizantes de una candidatura algunos o la totalidad de los componentes de la lista con la que se pretende coordinar y que en vez de reforzar la candidatura provocan fugas de votos de ambos extremos hacia otras opciones electorales o, principalmente, hacía la abstención

Por ultimo, cabe recordar que nuestro soldado Ryan, el candidato Enmanuel Macron, todavía no ha explicado prácticamente nada de un programa electoral que se le presupone liberal en lo económico, por lo tanto similar al del candidato Fillon y que tanto rechazo produce a la izquierda, que pretende avanzar en la integración europea en un momento en el que electorado considera que buena parte de los males del país tienen origen en Bruselas y teóricamente progresista en el tema social.

La estrategia de no hacer público tu programa tiene la virtualidad de no irritar a parte de tu potencial mercado electoral tocando temas polémicos, pero ese silencio a la larga acaba provocando recelos entre los electores y es un arma para sus contendientes.

En una Francia, en la que los sondeos muestran ya cierta estabilidad de resultados de cara a la primera vuelta, ningún candidato puede permitirse un error si no quieren verse fuera de una segunda vuelta en la que el Frente Republicano pueda entrar en agonía o morir definitivamente a tenor de esos mismos sondeos que indican que, en el caso de que pasase a segunda vuelta, Macron junto a Le Pen, esta recibiría el 38% del voto conservador, un significativo 11% del voto de que previamente votó a Melenchon y un 12% de voto que previamente votó al candidato socialista y, de enfrentarse Fillon con Le Pen, de un 25 a un 30% de los votantes de Melenchon, Hamon y el mismo Macron votarían a la candidata del Frente Nacional.

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Por tanto, Macron que ha de asegurarse que su electorado no conozca su programa para que no lo puedan asimilar al de Fillon en lo económico  o vincularlo con el Más Europa, también ha de abstenerse de realizar más declaraciones polémicas y por ultimo no dejarse ver mucho con los voluntariosos políticos que han acudido a su rescate para poder llegar a salvo al Eliseo.

Más fácil lo tiene Le Pen, que solo tiene que asegurarse de hacer gestos de cara a la galería, como el negarse a ir a un acto protocolario con el Gran Mufti del Libano en una visita reciente a este país para no ponerse un velo y así mantenerse en una cómoda primera posición en la primera vuelta, ya que los escándalos judiciales que le acechan son visto por sus electores como un ataque del establishment a su candidatura. Por su parte, Fillon simplemente ha de mantener su línea actual y evitar ser imputado por los escándalos de enchufismo antes de las votaciones para disputarle el segundo puesto a Macron o, de fructificar, a una posible candidatura conjunta Melenchon-Hamon

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