Seamos justos, seamos cínicos (Un artículo de Santiago Cervera)

El problema es que la gente cree que hay algo que se llama Justicia. Así, con mayúscula. Y no. Lo único que existe es lo que los jueces deciden, lo que ellos consideran que es impartir justicia, esta vez con minúscula.
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Firma: SANTIAGO CERVERA   |

El problema es que la gente cree que hay algo que se llama Justicia. Así, con mayúscula. Y no. Lo único que existe es lo que los jueces deciden, lo que ellos consideran que es impartir justicia, esta vez con minúscula. Sólo así se entiende que a alguien que ha organizado una estructura metódica para trincar dinero público y que ha ejercido de defraudador durante casi un lustro le caigan menos años, seis, que los nueve que una semana antes le cayeron a una tal Milagrosa por adjudicar un stand de Fitur. O que sea la misma media docena que se ha impuesto en ocasiones a un payo por sustraer una tarjeta de crédito con límite de gasto de 3.000 euros. Sólo así se entiende que a quien pagó en nombre del gobierno balear -Matas- le caigan otros tres, y por idénticas acciones sean absueltos sus colegas valencianos y madrileños. Todo es un desbarre. Todo es cinismo, relativismo jurídico hasta que sobrevenga la náusea.

Cervera

Como lo es exculpar a la Infanta que usaba los fondos conyugalmente sustraídos para descargarse música de iTunes, comprar ropa a sus niños, organizar viajes a África o amueblar un palacete en Pedralbes. No se enteraba. Antes tonta que encarcelada. Muchos dicen que hay que regenerar España, limpiarla de corrupción, pero muy pocos están dispuestos a reconocer lo más obvio: que no será posible regenerar nada si la cúspide del Estado -ora Juan Carlos, ora su linaje-, no se regenera en primer lugar. Es decir, si a estas alturas de nuestra historia los ciudadanos no podemos valorar democráticamente si realmente necesitamos para algo esta anacrónica monarquía.

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