Gallus con la espiga de trigo de Cibeles, sus castañuelas, tambor, flauta, palo y sonajeros. Lavinium siglo II dC.

Shakespeare tenía razón (Un artículo de Eneko Abal)

El autor apunta a la diosa Cibeles y la relaciona con el contexto histórico desaparecido en el entorno de William Shakespeare y su frase “Navarre shall be the wonder of the world”

Firma: Eneko Abal

43 años después de terminar la Batalla de Noain de 1521 nace William Shakespeare en Inglaterra. Su biografía y hechos son muy conocidos pero hay uno en concreto que señala a Navarra en el año de 1598, en su obra “Trabajos de amor perdidos”. En ella dice literalmente que “Navarra será la maravilla del mundo”, una afirmación en una comedia que ha tenido muchas lecturas a lo largo de estos últimos años, muchas. Tantas y tantas que la frase ha provocado estudios y politizaciones en igual medida para la historia de Navarra.

Resta repetir que la obra es una comedia. Desde que se escribiera ha sido nombrada de forma recurrente para provocar cierta tragicomedia cuando se gritado como lema en alguna ocasión. No se tomó muy en serio. Este artículo ahonda de forma rápida en el cuánto de enmascarada ha estado la frase hasta nuestros días para lo que, desde el principio, ha de mencionarse que el reflejo de esta afirmación llega a hoy gracias al ocultismo que practicó Shakespeare pero, sobre todo, y resta también decirlo, gracias a la extraña no-desaparición de un rastro navarro de aquella época.

“Maravilla del Mundo” es un término estudiado a conciencia. Lo puso en una comedia un dramaturgo, escritor y poeta que para nada dejaba algo al azar en su narración. Por algo es tan reconocido, evidentemente. A su autor se le ha estudiado desde la óptica inglesa y desde muchas otras. Se le ha investigado su lenguaje de escritura, su forma de argumentar en su obra y hasta las rimas que dejó, casi todo. Pero desde Navarra y ahora que pueden crearse enlaces con la historia de un toro y un taurobolio, su afirmación maravillosa adquiere de nuevo la integral de su argumentación desaparecida.

Imagina que Shakespeare, inglés del siglo XVI, quisiera escribir esos mensajes entrelíneas tan característicos de cualquier escritor de culto. Y ahora recuerda que William era inglés en un momento en el que España acaba de terminar su conjunción peninsular ibérica y anuncia su descubrimiento de un nuevo mundo. Un nuevo mundo para un Shakespeare que vive en una isla donde se sabe perfectamente que se viaja a “américa” desde hace siglos. Y ahora imagina que Inglaterra está en un momento de problemas internos – como casi siempre en la Historia por otra parte – mientras se están repartiendo geopolíticamente el nuevo territorio que, recordemos, tienen algo claro que está ahí desde siempre. La comedia no solo no parece una comedia sino que además tiene un tinte a burla inglesa para el tiempo. Y también puede decirse coloquialmente que con Shakespeare y en Navarra, ha tocado una lotería que negaban.

Las lecturas más inquietas que lean estos aportes sobre navas, vascones y Roma tal vez hayan leído también la comedia shakespeariana y ya hayan visto esto. En cualquier caso, recordarán que en su día se habló de Cibeles en el río Alhama y que esa diosa tuvo unos sacerdotes llamados gallo. Y se habrán dado cuenta que un gallo es lo que describe Shakespeare sobre Navarre en su obra. Hoy, en este artículo, toca argumentar algo que ya habrá deducido más de una mirada inquieta. Para empezar la comedia es importante decir desde que éste nombre de gallo es como el de celtíbero, y ambos están hoy en un impass académico. Y lo están porque concluir que la etnia galos apunta a ser los gallos de unas costumbres desconocidas no es un dato histórico sin más. Es relevante. Es igual que cuando se señala que los habitantes de keltiberia vinieron del este europeo y poco tienen que ver con el latinismo “celtíbero”. Bastante relevante, pues de todo esto habló el historiador William Shakespeare en el siglo XVI mucho antes de que aquí saliera en un artículo.

Urge decir que William fue una persona a la que no se le reconocen viajes fuera de Inglaterra. Lo que hace que hablara de Navarra de oídas, como dice Miguel Izu Belloso en su “Falsas citas sobre la historia de Navarra”. O de oídas o por lecturas, porque la expresión “maravilla del mundo” aparece en labios de un personaje llamado Fernando, rey de “Navarre” en una obra que es comedia. Ese nombre de ese rey llama la atención de entrada porque, en Inglaterra, se ha tenido que saber que en la realidad, no en la comedia, Navarra ha sido asediada durante décadas por un rey llamado Fernando de Aragón.

Sumariamente. La trama cuenta que el rey quería cerrar su corte y convertirla en una academia en la que él y sus amigos dormirán tres horas cada día y “buscarán la inmortalidad encerrados durante tres años para dedicarse exclusivamente al estudio y a la contemplación, comiendo y durmiendo lo mínimo y comprometiéndose a apartarse de cualquier contacto femenino”. Miguel luego expone que William elige Navarra como nombre de ese reino ficticio porque en ese momento Navarra y su capital del momento, Pau, era famosa por su renacimiento cultural, el centro de una zona en plena “irradiación renacentista” mientras que España seguía en el “oscurantismo papal”.

 Tras esa escena aparecen en la corte la hija del rey de Francia y otras mujeres que dan lugar a la trama en la que frustran todos los planes, claro. De ahí la comedia. Miguel – al que saludo muy cariñosa a la vez que humildemente porque esta hipótesis va por otro lado – argumenta después que “maravilla del mundo” es una frase que probablemente William puso como metáfora de esa Pau renacentista, y señala desacertadas las lecturas que concluyen la frase shakespeariana como una señal del sur del Pirineo. Incluso menciona a esas personalidades políticas y científicas que mentaron la frase con la fanfarronería de otro personaje, don Adriano de Armado.

Rindamos pues un buen homenaje a éste y a todos los escritores que nos han dejado notas entre líneas, y resolvamos el entuerto cuanto antes. Hagamos como en la obra y veamos el atrezzo pero también el contexto, moviéndose al fondo de la escena de la presentación del rey Fernando. Es la primera escena, el comienzo de la obra: entran el rey y sus amigos Berowne, Longaville y Dumanine. Habla entonces el rey Fernando: “Que la fama, perseguida por todos después de su existencia, viva registrada en nuestras tumbas de bronce y nos preste luego su gracia en la desgracia de la muerte; cuando, a despecho de este voraz devorador, el tiempo, adquiramos por el esfuerzo del soplo presente aquel honor que logre enervar el acerado filo de su guadaña, y nos convierta en herederos de la eternidad. Por consiguiente, bravos conquistadores -pues sólo lo sois vosotros, que guerreáis contra vuestros propios sentimientos y el ejército enorme de anhelos del mundo-, observemos en toda la rudeza de sus cláusulas nuestro último edicto”.

Y sigue: “Navarre será la maravilla del mundo. Nuestra corte, una pequeña academia, apacible y contemplativa, consagrada al arte. Vosotros tres, Berowne, Dumaine y Longaville, habéis jurado vivir conmigo por término de tres años, como camaradas de estudios, y guardar los estatutos contenidos en este documento. Formulasteis ya vuestros votos, y ahora sólo resta suscribirlos con vuestros nombres. ¡Que su propia mano prive de su honra al que viole el más pequeño artículo de los aquí trazados! Si tenéis el valor de cumplir vuestras promesas, como habéis tenido el de empeñar seriamente vuestras palabras, firmad y permaneced fieles”.

Un texto realmente apasionante el de esta comedia. La iniciación de los sacerdotes gallus-galli de la religión arcaica de Cibeles tenía como protagonistas dos piedras con las que se emasculaban el pene para renunciar precisamente a la vida sexual. Entraban así al servicio de la diosa que personificaba a Madre Tierra. Se emasculaban para homenajear a Atis, que era el pastor flautista amado por la diosa. Pastores y flautas como en Navarra. Atilios, atilianos y un largo etcétera también. El símbolo de Atis es un árbol almendro porque su madre le creó a través de una almendra en su regazo. Nana se llamaba, de ahí cantar nanas en España. Y de ahí los almendros de Navarra. “La abuela de España”, que diría Claudio Sánchez Albornoz. Atis muere por un jabalí en unos relatos, o en otros por desangrarse emasculado al sufrir el abandono por los celos de Cibeles. Atis se había enredado con una ninfa llamada Sagaritis y claro, eso había enfadado a la diosa. Le había prometido castidad y había violado su promesa debajo de un árbol pino. También hay lecturas que hablan de Atis como un hijo adoptivo que la diosa había encontrado en el río Gallo.

William sabía perfectamente que Cibeles era una diosa antigua, de los siglos de Roma. En esa época la diosa creó un problema a Roma, uno serio sociológicamente hablando. Porque para ser sacerdote se emasculaban ellos, eran unos transexuales de la época, un tercer sexo de personas sin sexo. Antes de Roma habían sido 4 géneros, cinco decían en américa –  aunque solo si la sociedad ya era de unas determinadas características –. En Roma había gallus y gallae como chicos y, ante este ritual que se hizo problema prohibieron la emasculación auto infligida. El problema, en resumidísima cuenta, era porque esta vida traía una serie de consecuencias que Roma no asumía por una cuestión de orden social. Al prohibir la práctica solo quedaron gallos reconvertidos a astragali, que eran los no emasculados. Ellas eran las cernophoras, que ya estaban sobre los templos, debió ser el primer sexo en caer. Pero no se ve así, mejor darle la vuelta: la maniobra de prohibir la emasculación hizo que diera comienzo la secularización de la religión: a los oficios reconocidos, que son los pagados y consagrados, ya no accedía cualquiera con un sacrificio personal, solo con… Con dineros caramelos, que diría un amigo de apodo galo – ahí se paró la educación pública de entonces –. Se sorprende cada vez que le digo que su apelativo es un asunto de la humanidad que debía conocer hasta Shakespeare. Y que las personas de Cibeles eran distinguidas por su conocimiento de Madre Tierra. Son personas que hoy se ven en muchas partes de Navarra, no solo en apelativos, también en los topónimos sa, gar, sagar y las famosas manzanas de la sidra del dios Silvano de Cibeles. Que era la sidra del bosque del río Arakil a donde iban esos gallos de Cibeles. Estos gallos se relacionaban con aquellos, estos con otros y así hasta llegar a Inglaterra; lo deja a Cibeles en resumida cuenta como la universalidad romana hecha persona: la generalización de una percepción. La universalidad de ver que la humanidad de Europa estaba compuesta por figuras recurrentes que no entendía y que fue sustituyendo por Cibeles y sus gallos. Así que durante siglos no le quedó otra que dar vueltas y vueltas para describir<historiografiar algo que veían pero que era ajeno a ellos. Al llegar aquí vieron Tudela de Navarra, que era la Tutela de Navarra, el acunado de la madre de Atis, la tutela de Nana a Atis, frente al pomerium de Cibeles en el Ebro. Puede concluirse de forma iniciática que Roma sustituyó las tríadas religiosas indoeuropeas por Cibeles. Y en añadido a eso se demuestra que Roma y sus descendientes carecieron para siempre de la posibilidad de ver a la mujer ambivalente. A partir de Roma ya solo se verían tríadas tras recortar la religión a hombre, mujer y hombre-mujer, de ahí la percepción de hoy. La realidad natural sin embargo pinta a mujer, a mujer-sin, a hombre, a hombre-sin, y a ese quinto sexo oculto. Roma utilizó figuras intermedias entre lo natural y material para ir disolviendo el carácter natural en su materialismo, en su sistema.

William se echaría las manos a la cabeza si viera qué es de aquello aunque claro, es también probable que lo viera venir y decidiera actuar para siglos. Entonces aquí nos estaría haciendo una reseña histórica muy inteligente en la época, porque se estaban cazando muchas brujas y piratas en su presente y, a fin de cuentas, era la razón de la caza y ésta estaba relacionada también con Navarra. Tal vez por eso la empatía histórica de Inglaterra con el monte Pirineo. Además otras geografías la respetaron. Fue porque hubo zonas de Europa que aún se reconocían en el espejo que hoy está roto. Ahora los cristales están esparcidos por el suelo histórico, como este de William y el buen espacio de “exonimias” que confirman estas relaciones europeas. De ésas, también debía conocer algo William. Con ellas escribió en su lengua para ser un referente durante siglos, y denota que algo conocía de sus humanidades. Sí, son toponimias que se tachan de exonimias a veces, y también son nombres en inglés, pero es algo que precisamente relaciona a unos keltiberos con esos ingleses. William tenía que saberlo al poner a uno de los personajes como ber-ownie, es decir ber-propio, de berg, de las comunidades naturales del agua. Un berg soberano como Navarra. Una preciosa redundancia arcaica, porque un berg, un ber, ya es de por sí soberano. Y utilizo la palabra “soberano” para poner sobre la mesa otra redundancia arcaica, y un enlace de aquí a próximos aportes. No cabe todo en este espacio.

Madre Tierra es la naturaleza, la de los toros y gallos de Cibeles, y esos otros personajes de la obra son también relacionados con Navarra. Ahora mismo carecemos aquí del enlace que explique a Longaville y a Dumanine, si, y la Toponimia Oficial de Navarra tiene esas raíces como en otras zonas de Europa, también. Es de recibo apuntarlo honestamente por no poder incrementar las mugas de este apunte. A cambio sí que puede señalarse un pase foral que acontece en la comedia shakespeariana, concretamente un pase torero. Acontece en esa escena inicial, una escena fenomenal, con magnífica interpretación, en la que Fernando descubre el pase del ficticio reino Navarre: “Formulasteis ya vuestros votos y ahora sólo resta suscribirlos con vuestros nombres”. Aquí se señala al voto que tienen que sancionar con su rey, es decir que no manda, es decir asunta, sanciona como los Sanchos. Y nombra el pacto del derecho foral, que es el viejo sistema romano de las cernophoras de Cibeles. En balsaforada y Ribaforada hubieron de residir algunas. Ellas, por su exquisito conocimiento de la Madre Naturaleza, sabían de partos, de poner nombres o de guardar costumbres, que es lo que era el fuero básicamente: parir poblaciones, organizarlas y reunir las costumbres para configurar un documento con el que convivir. También eran las únicas que podían comer jabalí en una época arcaica. Ellos no. Son evidentes los porqués. Era el Amor a la mujer, y media Europa tenía un jabalí como símbolo. Gorrín, rojo. Un color relacionado con Roma y con una Navarra que tuvo decenas de fortalezas en pie antes del siglo de Will. Y como infraestructuras herederas de la ingeniería romana que eran, estaban encopadas con una flamma torreri. Una persona que vestida con reflectantes señalaba caminos durante el día en la vía, desde lo alto de esas torres, dando origen a la actual torre-faro y al Alfaro de Cibeles.

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