Una nueva nación está a punto de nacer (Un artículo de Cierzo Bardenero)

Firma: Cierzo Bardenero Pese a viento y marea, amenazas iraquíes, turcas e iraníes y la presión de Estados Unidos, Reino Unido y las Naciones Unidas, las instituciones kurdas de...
Kurdistan

Firma: Cierzo Bardenero

Pese a viento y marea, amenazas iraquíes, turcas e iraníes y la presión de Estados Unidos, Reino Unido y las Naciones Unidas, las instituciones kurdas de Iraq parecen determinadas a llevar adelante un referéndum de autodeterminación e independencia  para el lunes 25 de septiembre.

Pese a que esta no es la primera vez que los kurdos de Iraq votan por su libre determinación, el contexto internacional y el apoyo de la totalidad de los miembros del Parlamento del Kurdistán iraquí, hacen verosímil que esta vez el quieran llevar el referéndum hasta las últimas consecuencias.

Se llega a esta situación fruto del inmovilismo y la nula voluntad de solucionar la articulación de un país más allá de respetar, en el mejor de los casos, una realidad institucional del Kurdistán iraquí surgida por la fuerza de los hechos en los años 60 y que Bagdad ha intentado limitar o suprimir por la vía armada en cuanto se ha visto los suficientemente fuerte.

Hasta hace unos meses, el Gobierno Regional Kurdo de Iraq (KRG) parecía satisfecho con el statu quo y sus buenas relaciones con Ankara pese, o debido, a la represión que este gobierno ejerce contra los kurdos administrativamente turcos que mayoritariamente dan apoyo a las organizaciones vinculadas a la Confederación de Pueblos del Kurdistán, inspirada por Abdullah Ocalan.

Sin embargo, las turbulencias diplomáticas en Oriente Medio de este año han tenido insospechadas repercusiones para el Kurdistán iraquí, siendo el detonante de este cambio el conflicto entre Qatar y los países del Golfo por el apoyo del primero a la Hermandad Musulmana.

Ante el bloqueo y la amenaza saudí de invadir Qatar para sustituir a su monarca, Turquía junto a Irán, y en menor medida Iraq. ofreció inmediatamente su apoyo al pequeño emirato del Golfo, gesto que molestó profundamente a un Riad que mantenía conversaciones con Israel para restablecer relaciones.

Sabiendo donde hacer daño a la vez a los países que habían apoyado a Qatar, Riad puso los ojos en un Kurdistán iraquí con una larga tradición de relaciones entre el clan Barzani en el gobierno de la Región Autónoma e Israel , ofreciendo el apoyo saudí y el de sus aliados en caso de reclamar la independencia.

En ese momento, a la KRG se le abrió el cielo ya que recibía el apoyo de dos potencias regionales como son Arabia e Israel bien relacionadas con Occidente y se desembarazaba de la alianza con una Turquía que caminaba hacia la irrelevancia por su política internacional oscilante.

Con un Kurdistán iraquí independiente, Israel, Arabia y la OTAN se hacían con el control de un territorio desde el que hostigar a Irán, debilitar a Iraq si este ponía sus ojos más en Teherán que en Washington y demostrar a Turquía que sus bases militares no son tan imprescindibles.

El nuevo alineamiento del Kurdistán iraquí pilló a contrapié tanto a Turquía como a un Iraq que acababa de indisponerse con Irán por secundar políticas estadounidenses en la zona, así como con Siria por el traslado de militantes del Estado Islámico desde la frontera con Líbano hacia Deir ez Zor, por lo que veía como sus aliados menguaban a marchas forzadas.

La respuesta no se hizo esperar, Irán amenazó con cerrar frontera con el Kurdistán iraquí, Turquía comenzó maniobras militares cerca del límite fronterizo, el Parlamento de Iraq destituyó al gobernador de la disputada provincia de Kirkuk, La Suprema Corte declaró el referéndum ilegal y se advirtió del uso del ejército en caso de celebrarse.

Cabe decir que el hecho de que Bagdad volviese su mirada a Estados Unidos en detrimento de Teherán, ha podido generar tensiones con Siria e Irán aunque ninguno de los dos países apoyaría a los kurdos iraquíes como represalia para no dar alas a los kurdos de sus respectivos países que en mayor o menor medida también están en pie de guerra.

Como contrapartida, Iraq ha conseguido que Estado Unidos y Reino Unido, por un momento no secunden las políticas de Arabia Saudí e Israel para la región e inviten a los kurdos de Iraq a recapacitar su postura aplazando sine die el referéndum a la espera de un dialogo que antes no paso de bonitas palabras y ningún hecho.

El día 25, los kurdos de la Región Autónoma Kurda de Iraq irán a votar por la independencia, quedando en una nebulosa lo que sucederá con los territorios en disputa entre Iraq y el Kurdistán y que, teóricamente, debería haberse solucionado mediante otro referéndum en el año 2007 pero que viene retrasándose desde entonces.

Este asunto no es baladí porque está en suspenso el control de amplios territorios correspondientes a las provincias de Ninive, Saladino y Diyala así como el de la provincia de Kirkuk, algunos de ellos con enormes reserva petrolíferas como es el caso de la citada en último lugar.

El control de las riquezas petrolíferas pero también la extensión territorial de la autonomía y posiblemente a partir de este lunes del nuevo estado, ha motivado a lo largo de las décadas repetidas campañas de sustitución étnica ya sea por deportaciones, marchas huyendo de las operaciones militares, asesinatos en masa o colonización.

Las reiteradas asonadas kurdas y sus enfrentamientos con árabes por el control del norte de Iraq  desde el fin de la I Guerra Mundial y los Tratados Internacionales que desechaba la idea de un estado kurdo independiente hasta la proclamación de la república en 1958 dieron paso desde la década de los 60 a repetidas operaciones militares para sofocar el ansia de autonomía kurda.

La victoria militar iraquí sobre los kurdos en 1975 dio paso a un plan de suplantación étnica ideado por el gobierno iraqui y en el que entre 250.000 y 500.000 kurdos, asirios y miembros de otras minorías fueron expulsados de sus casas en la provincia petrolera de Kirkuk y sus hogares ocupados por colonos árabes de otras partes del país.

La guerra entre Irán e Iraq dio el pretexto, esta vez a Sadam Hussein, para ahondar en la campaña de exterminio de kurdos y otras minorías étnicas y religiosas mediante el uso de armas químicas desde inicios de los 80, lo que fue el precedente del genocidio de Al Anfal que tuvo lugar entre 1986 y 1988 y que mató a entre 50.000 y 200.000 y desplazó a otro millón de civiles en busca de refugio.

Tras la caída de Sadam, la autonomía kurda invitó a los desplazados a volver a sus hogares, lo que ha dado un nuevo vuelco demográfico a provincias que históricamente reclamaban y que estaban prácticamente arabizadas lo que puede dar lugar a tensiones étnicas y explosiones de violencia, como el conato de enfrentamiento que tuvo lugar entre turkmenos y kurdos recientemente en Kirkuk, en mitad de las tensiones por el control de la provincia.

Secciones
#OrainInternacional#OrainOpinión

Relacionado con