Urgencias hospitalarias: nuevas medidas para un Servicio que continúa siendo problemático

Las Urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra son uno de los ejes de actuación gestora y de crítica política más repetidos. Más allá de las listas de espera, resultan...
Una imagen del edificio de Urgencias del CHN | Foto: navarra.es
Una imagen del edificio de Urgencias del CHN | Foto: navarra.es

Las Urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra son uno de los ejes de actuación gestora y de crítica política más repetidos. Más allá de las listas de espera, resultan sin duda el mayor centro de atención para los gestores de Osasunbidea, y lo han sido desde el momento de su propia inauguración, en octubre de 2014.

Para valorar el Servicio de Urgencias del CHN, hay que ubicarse en primer lugar en octubre de 2014, cuando empezó a funcionar como servicio unificado del Hospital de Navarra y Virgen del Camino. La unificación coincidió en el tiempo con el estreno del nuevo edificio de Urgencias, un edificio que, por sí mismo, marcaba algunas de las limitaciones y problemas que tendría el servicio a partir de entonces.

Un edificio usado para lo que no se proyectó
Más allá de los problemas de construcción (hubo grandes goteras en las primeras semanas, y se denunciaron las vibraciones en las ventanas que provocaba el uso del helipuerto), el edificio tenía varios problemas de concepto. Y es que, en realidad, nació con un concepto muy diferente al que hoy quiere cubrir. Porque, en el año 2008, y dentro del Plan Navarra 2012 pactado por UPN y PSN, dicho edificio se planteaba para Urgencias únicamente del Hospital de Navarra. Fue una decisión parlamentaria, impulsada por el propio PSN, la que obligó a la consejera María Kutz (UPN) cambiar su uso y hacerlo centro único.

Página 36 del Plan Navarra 2012, donde se habla del "edificio de Urgencias del Hospital de Navarra" | Foto: navarra.es

Página 36 del Plan Navarra 2012, donde se habla del “edificio de Urgencias del Hospital de Navarra” | Foto: navarra.es

El proyecto se retrasó dos años. Y, cuando comenzó a funcionar, se vieron los numerosos errores cometidos. Al no haberse planteado como Urgencias de todo el complejo, el edificio estaba ubicado de manera excéntrica, en un lateral del complejo. Los quirófanos de Urgencias se ubicaban en otro edificio, al que había que acceder por el subterráneo. Sus salas polivalentes, desmedidas (al estilo de la moderna arquitectura), suponían muchos metros cuadrados desaprovechados. Y la gran galería de pasillos que lo unía con los dos centros a los que servía provocaba la desesperación de médicos y celadores cuando tenían que ir de un lado a otro.

UPN no logró corregir las carencias
La inauguración del edificio dejó claros los problemas desde el primer momento. Medios nada sospechosos titulaban con grandes letras: “El edificio de Urgencias está mal diseñado”. Marta Vera y su equipo se vieron obligados a corregir las planificaciones que se habían realizado. En el momento de comenzar a funcionar el servicio unificado, el personal consistía en 45 facultativos, 93 enfermeras, 58 auxiliares de enfermería, 25 TER, 59 celadores y 26 administrativos. Muy pronto hubo que modificar la plantilla para atender al mismo número de usuarios. La logística errónea imponía cambios. Y se hicieron, pero nunca fueron suficientes.

El departamento de Salud actual, dirigido por Fernando Domínguez, encargó en octubre de 2015 un análisis sobre el servicio de Urgencias a un grupo de trabajo multidisciplinar formado por profesionales. Profesionales de Medicina y Enfermería, jefaturas del Servicio de Celadores y Auxiliares, y personal administrativo evaluaron el plan funcional, analizaron posibles deficiencias en el funcionamiento del Servicio de Urgencias del CHN en todo el proceso asistencial del paciente y propusieron medidas correctoras.

Entre los problemas detectados, se destacaron el tiempo de atención al paciente, el tiempo de resolución, la carencia de un punto de información para familias o la falta de adecuación de determinados espacios. También se referían, en ese análisis, problemas técnicos como la “ineficiencia organizativa” en determinadas áreas, un área polivalente “infradimensionada” para picos de demanda, la falta de un punto de referencia central para las llamadas internas, “ineficiencia” en las consultas quirúrgicas para las demandas de los especialistas, y escasa dinamización de la gestión de patologías tiempo-dependientes. Demasiados problemas para una solución rápida.

Nuevas modificaciones de plantilla e inversiones
En mayo de 2016, el Departamento de Salud anunció la contratación de 11 profesionales para las Urgencias y una inversión de más de 208.000 euros en equipamiento. Se anunció entonces que se adquirirían dos aparatos de electrocardiograma, cuatro monitores de constantes vitales, un equipo Rx portátil, 12 camillas y 10 sillas de ruedas, y un sistema de gestión de medicamentos, entre otras.

Los tiempos de espera se han reducido en término medio. La media de espera en el circuito B (para pacientes graves) era, en enero de 2015, de 21 minutos. Hoy, los pacientes de prioridad 2 (pacientes graves que deben recibir atención en un tiempo inferior a 15 minutos, según la valoración de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias) son tratados en 13’47 minutos de media entre semana y en 13’38 minutos los fines de semana. Unos tiempos mejores que en 2015, pese a que en 2016 las atenciones de prioridad 2 aumentaron casi un 12% con respecto al año anterior.

La conflictividad no para
Pero la corrección de errores resulta imprescindible, y más cuando en cierto sector de los trabajadores existe malestar por la falta de previsión, de recursos y de organización del servicio. El mismo día en que el Consejero Domínguez anunciaba más novedades para mejorar el Servicio, parte de la plantilla convocaba una rueda de prensa.

Tras la pancarta, se dieron cita unas 40 personas – entre enfermeras, celadores y auxiliares -, y denunciaron lo que, a su juicio, es una situación “insostenible”. “La plantilla no aguanta más unas destacadourgenciascondiciones laborales pésimas, una organización inexistente y unas jefaturas que no responden a las necesidades del servicio”, señalaba el portavoz de los presentes, Juan Manuel del Moral.

Una nueva batería de medidas para 2017
La descripción que hacían quienes se manifestaban coincidía con lo que se detectó en el análisis que los propios profesionales hicieron, a petición de la Consejería: “pacientes hacinados por falta de espacio, falta de camillas y sillas, mala previsión de necesidades y personal totalmente descompensada que no da abasto para cubrir unas necesidades básicas de cuidado dignas para nuestros pacientes”. El Consejero Domínguez estaba anunciando, casi al mismo tiempo, que en 2018 entrarán en funcionamiento una nueva sala polivalente con puestos de atención y puestos de espera, o puntos de atención a las familias.

Las actuaciones, según el consejero, se llevarán a cabo mediante un Plan Funcional en el que participarán los profesionales, que redactarán el proyecto a lo largo de 2017. Los nuevos puestos, para pacientes que ya han recibido una primera atención y se encuentran pendientes de la realización de pruebas, tratan de conseguir que el número total sea suficiente. Algo que actualmente no ocurre, especialmente en horario de tarde.

Mientras llegan todas las medidas anunciadas por la Consejería, las carencias estructurales del propio edificio continúan siendo un lastre para el trabajo de los profesionales. Éstos, además, parecen divididos entre quienes esperan a la ejecución de las medidas para valorarlas y quienes deseaban cambios más rápidos en diferentes órdenes del Servicio de Urgencias del CHN.

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